Manuel Vidal y la jornada laboral en la marina mercante en el verano de 1931

Historia

Sobre los trabajadores del mar a propósito de la Segunda Internacional dedicamos un trabajo en El Obrero. Pues bien, ahora nos interesa la opinión de Manuel Vidal sobre la jornada de trabajo a bordo de los buques de la marina mercante en un momento tenso en este ámbito como fue el verano de 1931, desde su posición sindicalista y socialista.

 

Así es, Manuel Vidal fue un marinero, que se afilió a la UGT y al PSOE, llegando a ser secretario general de la Federación de Transporte, Pesca e Industrias Marítimas de la UGT, estando siempre en puestos de responsabilidad relacionados con este ámbito, además de prestar servicios de contraespionaje en marina mercante extranjera en favor de la República en la guerra civil. Después sería expulsado del Partido por su vinculación clara con Negrín, aunque sería readmitido en 2008.

Pues bien, Vidal publicó un detallado trabajo en El Socialista sobre la cuestión de la jornada de trabajo en el mar. Vidal expresaba que había sido un anhelo fundamental que la jornada de ocho horas pudiera llegar a las tripulaciones de los buques mercantes, pero que no se había conseguido. ¿Por qué?

Dos causas se podían aducir, según nuestro protagonista. En primer lugar, había una cierta responsabilidad de los propios interesados, lo que nos permite aventurar que no eran muy reivindicativos en su mayor parte. Pero también había que comprobar que los navieros habían ejercido una clara presión sobre las tripulaciones. En este sentido, aludía al inmenso poder de las empresas Transatlántica y Sota Aznar con sus Sociedades patronales, y la Transmediterránea con los Pósitos Marítimos en Barcelona y Cádiz. Al menos, el Ministerio de Trabajo estaba comenzando a intervenir para dar facilidades con el fin de que se creasen bolsas de embarque, y poder terminar de esa manera con la hegemonía de estas empresas. Pero había que conseguir la aplicación de la jornada de las ocho horas, objetivo primordial para la República, en opinión de Vidal.

Pero en el verano de 1931 había tensiones en la España marítima. Al parecer, en los puertos pululaban personajes que no eran marinos que, supuestamente, obedecían consignas, y se aprovechaban del comento de confusión existente entre los que sí eran marinos sobre esta cuestión. Las tergiversaciones de la realidad partían de que se decía que la legislación en vigor venía a derogar una cosa mejor, cuando en realidad nunca se había disfrutado de una buena realidad. Un ejercicio de comparación del Decreto del 2 de julio de 1931 con las disposiciones de 1918, 1919 y 1922 no podía llegar a la conclusión de que éstas habían sido mejores que la nueva. La campaña era intensa, al parecer, contra aquel Decreto porque se intentaba soliviantar a los marinos con el argumento de que estaban peor con un ministro socialista, en alusión a Largo Caballero.

Vidal sí entendía que hubiera impaciencia para mejorar el Decreto de julio, y más en un sector como el de los marinos que siempre se había visto relegado. Pero informaba que existía la promesa formal del ministro socialista de mejorar la cuestión de la jornada laboral en este sector. Por eso, Vidal recomendaba prudencia a los marinos porque pensaba que había una conjura para lanzarlos a la huelga, explicando el caso de lo que había ocurrido en Huelva cuando unos “irresponsables” habrían supuestamente engañado a varias tripulaciones, haciéndoles desembarcar, al informarles que toda la España marítima estaba en huelga para derogar el mencionado Decreto.

Hemos trabajado con el número 7031 de El Socialista. Sobre Vidal podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

 
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