Los socialistas y la carestía del azúcar en 1920

Historia

En el invierno de 1920 la Asociación General Azucarera, que presidía el político conservador Joaquín Sánchez de Toca, un personal fundamental del reinado de Alfonso XIII, ministro en multitud de ocasiones, presidente del Consejo de Ministros, del Senado, del Consejo de Estado y hasta alcalde de Madrid, protestó porque se había criticado desde varios frente la carestía del azúcar solicitando que se abaratara. La Asociación dirigió una nota a los periódicos para explicar las razones del precio del azúcar.

 

Los socialistas, a través de El Socialista, ironizaron sobre el comunicado de la Asociación porque consideraban que no necesitaba emitir un comunicado, dado el poder que tenían los miembros de la Asociación (por eso se citaba a Sánchez de Toca), para defender su derecho a “explotar al consumidor que paga y calla mansamente”.

Pero, además, se analizaba dicho comunicado. En primer lugar, se consideraba que parecía dirigido más a una “tribu de indios que a los ciudadanos conscientes de un país constitucional”. Al parecer, la Azucarera rebatía la exportación de azúcar, manifestando que el de España era precisamente “azúcar extranjero que vino hasta nuestra frontera y que no llega a entrar en España porque fuera de España encuentra mejor precio”. Eso se consideraba desde el periódico obrero como una tomadura de pelo, porque decir que se exportaba solamente azúcar extranjero era una burla intolerable. Los diez millones de kilos de azúcar con que cargaban dos barcos de la Casa Tayá para llevarlos desde Barcelona al extranjero, “¿se hallaban también en la frontera sin llegar a entrar en España?, ¿o ya no es de España el puerto de Barcelona?”, eran dos preguntas que se hacían en el periódico. Por mucha influencia política de que se dispusiese, y por muchas facilidades con que se contasen para publicar comunicados parecía intolerable, en opinión de la publicación, la actitud de la Azucarera, que no se conformaba con vender el azúcar a un precio verdaderamente escandaloso, sino que trataba a los consumidores como “gentes demasiado simples”.

Y, por fin, los socialistas protestaban contra la amenaza de la Azucarera porque insinuaba la posibilidad de que se dejase al país sin azúcar, si no se aceptaban las razones expuestas.

Hemos trabajado con el número del dos de marzo de 1920 de El Socialista.

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