Más educación por la paz, con Edmundo de Amicis

Historia

En este medio hemos estudiado algunas aportaciones desde el campo socialista sobre la educación para la paz, especialmente a través de la enseñanza de la Historia. En este sentido, no hace mucho hablábamos de esa educación para la paz a través de un artículo que Rodolfo Llopis publicó en un especial de El Socialista, relatando, además, la experiencia del intercambio escolar en colonias veraniegas, como estaba haciendo el gobierno de la Segunda República. Pero, anteriormente, también analizamos otro aporte sobre los valores en la enseñanza de la Historia desde el socialismo español en 1915 de la mano del gran pedagogo Rafael Martínez.

 

Pues bien, ahondamos en esta cuestión y de la mano de un literato italiano, vinculado al socialismo. Estamos hablando de Edmundo de Amicis, un personaje al que también hemos prestado atención en este medio.

De Amicis tiene un texto titulado “Por la Paz”, que conocemos por su versión castellana en la revista Vida Socialista. El texto iba dedicado a los maestros.

Para el escritor italiano sería muy útil para el triunfo de la paz que se corrigiera en las escuelas, y especialmente en la enseñanza de la Historia la admiración que se hacía hacia los “grandes carniceros y los famosos verdugos”, así como la ligereza con que se acostumbraba a los alumnos a describir los “estragos más horrendos”, y por fin, acerca de la identificación de que la indiferencia hacia el derramamiento de la sangre y el valor eran la misma cosa.

Edmundo de Amicis no criticaba en sí que se admirase la valentía guerrera, pero debía ir unida al fomento del sentimiento de piedad hacia las víctimas, y la valoración del respeto a la vida humana. Es más, podía considerar que había que valorar ciertas luchas cruentas, pero esta enseñanza debía ir íntimamente ligada a mostrar el horror por esa necesidad misma. También había que enseñar la esperanza de que en el futuro todo esto no sería más que un recuerdo funesto, sin que se tuvieran que levantar estatuas de héroes sobre “pedestales de carne humana lacerada”.

Si se hiciera esto no sucedería que fuera relativamente frecuente oír a personas “civilizadas y agradables” expresar el derecho de una guerra, y sin que voces se levantasen en contra de esta afirmación, contra una palabra que era, a su juicio, la más estúpida y malvada que pudiera pronunciarse.

Debemos enmarcar este texto en la intensa época de la paz armada, en la que la guerra era un pensamiento y una realidad constante, como algo inevitable y, en principio, valorable, hasta que, al final estalló la Gran Guerra, y toda esa, digamos, frivolidad, si se nos permite, se vino abajo en muy poco tiempo ante la magnitud del horror.

Hemos trabajado con el número del 2 de junio de 1912 de Vida Socialista. Podemos consultar nuestros siguientes trabajos: “Los valores de la enseñanza de la historia desde el socialismo española en 1915, en Nueva Tribuna, (marzo de 2019), “Rodolfo Llopis o la paz por la escuela”, en El Obrero, (febrero de 2021), y “El compromiso político de Edmundo de Amicis”, en El Obrero (febrero de 2020).

 
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