Largo Caballero sobre los comunistas en el primero de mayo de 1921

Historia

En un anterior artículo expusimos la opinión vertida en El Socialista sobre dos aspectos que el periódico consideraba importantes a destacar sobre el primero de mayo de 1921. En primer lugar, la escisión comunista no había provocado debilidad en esta celebración ni en el movimiento obrero y, en segundo lugar, se calificaba de provocación el alarde de fuerza pública en la manifestación madrileña.

 

Pues bien, Francisco Largo Caballero quiso exponer su opinión también en las mismas páginas de El Socialista, centrándose más en la que calificó como provocación o “hazaña neocomunista”, en alusión al incidente final al pie de la Casa del Pueblo. Esta pieza analiza esta cuestión.

En primer lugar, Largo Caballero dejaba claro que la manifestación obrera madrileña se había celebrado con gran concurrencia. Ni el anuncio de que iba a ver altercados ni la ostentación exagerada de la fuerza armada habían amilanado a los trabajadores.

Pero se había producido un hecho, que solamente apuntamos en el artículo anterior, que debía ser conocido, en opinión de Largo, y que demostraría hasta donde eran capaces de llegar algunos elementos en pro de la Revolución rusa.

Se refería a un grupo que había acudido a la manifestación, que calificó de “escisionistas”. Al parecer, llevaban un trozo de tela blanca con la inscripción “¡Viva el Partido Comunista Obrero Español!”, en alusión a la primera formación creada, precisamente por la escisión. Era el primer acto público que realizaba el grupo después del reciente Congreso del PSOE, y para Largo no era extraño que hubiera aprovechado la manifestación para darse a conocer.

Largo aludió también al hecho de la ausencia de Pablo Iglesias, y de que Trifón Gómez, desde uno de los balcones de la Casa del Pueblo, comenzó a leer la carta del viejo líder, momento aprovechado por el grupo “neocomunista” para vociferar, provocando el rechazo de los presentes. Se produjo una confusión que impidió que se pudieran oír la lectura de la carta y la intervención de Besteiro.

Para Largo Caballero esta era la “hazaña”, la “hazaña neocomunista”. Y esto llevaba a Largo a hacer algunas reflexiones.

En primer lugar, recordaba que ya se llevaban dos años de suspensión de las garantías constitucionales, lo que implicaba que no había libertad de expresión ni de reunión. Por eso las fuerzas consideradas liberales acusaban al gobierno de reaccionario y de atacar las libertades públicas. Entre las reclamaciones del primero de mayo estaba, precisamente, el restablecimiento de los derechos y garantías. Largo consideraba que el gobierno aprovechaba la existencia de los “neocomunistas” para seguir con la suspensión.

Por otro lado, por lo que se refería a los actos realizados por estos “neocomunistas”, Largo exponía que no eran 21 las condiciones que había impuesto Moscú, sino 22, en relación con la obligación de ser intolerante, de impedir hablar y reunirse a los socialistas, aunque en su opinión iba a ser difícil de cumplir, como, realmente, las demás, porque opinaba que los “neocomunistas” no tenían aún los medios coercitivos que poseían los gobiernos.

Hemos consultado el número 3815 de El Socialista del 3 de mayo de 1921.

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