Cuando Hermenegildo Giner de los Ríos reclamaba treinta mil escuelas en 1911

Historia

Hermenegildo Giner de los Ríos (1847-1923) ha pasado a la Historia como uno de los grandes pedagogos de este país, hermano del inmortal Francisco, y padre de Gloria Giner de los Ríos, otro personaje clave en la pedagogía y esposa de Fernando de los Ríos, es decir, miembro de una familia con tantos personajes claves, en torno a la Institución Libre de Enseñanza. Hermenegildo fue también jurista y político republicano (concejal en Barcelona, y diputado en el Congreso por dicha ciudad). En este artículo recordamos cómo desde las páginas de Vida Socialista reclamaba en el otoño de 1911 treinta mil escuelas para España.

 

“¿Qué quiere decir que hacen falta 30.000 escuelas?”, se preguntaba Giner de los Ríos. No quería decir que, según la Ley de Instrucción Pública de 1857, es decir, la conocida como Ley Moyano (a la que calificaba de “viejecita”) se requiriese esa cifra, sino algo más grave. Era la constatación de que había “treinta mil pueblos” en España que carecían de escuelas.

Las causas de esta carencia eran varias. Por un lado, estaban las poblaciones que no llegaban a dos mil habitantes, pero entre las que sí alcanzaban este mínimo para tener una escuela, había lugares que se contentaban con una privada, o con que monjas o frailes de las congregaciones religiosas locales impartiesen algunas nociones, más de catecismo que de letras, en opinión de nuestro autor, También existían caciques que preferían no promover escuelas para poder seguir dominando la situación con total impunidad. Existían pueblos donde el Ayuntamiento (la escuela primaria dependía de los Municipio) no estaba interesado en la educación, o porque, y en relación con la “causa caciquil”, temían que un maestro abriese los ojos los niños y niñas y, de ese modo, conocieran lo que pasaba en el mundo. Por fin, había curas que temían que se les hiciese competencia.

Pero ¿no era lo primero, principal y urgentísimo que el país tuviera escuelas? Es más, tal era la gravedad del problema que hasta Hermenegildo Giner de los Ríos quería escuelas, fueran las que fueran, unitarias o graduadas, malas o buenas, completas o incompletas, con maestros titulados o sin título, laicos o no, neutrales, libres o racionalistas, o privados, de cualquier especie, con material o sin él, pero que, al menos enseñasen a leer, escribir y contar.

Giner de los Ríos apuntaba a que Portugal lo había hecho, había improvisado muchas escuelas con el fin de duplicar las existentes. Francia, por su parte, gastaba ya hacía treinta años sesenta millones de francos en educación, una cifra que llegaba a la altura de 1911 a seiscientos millones. Hasta una Monarquía -recordemos el republicanismo de nuestro autor- como la británica estaba en esa línea. Pero en España solamente se había dado un paso que consideraba tímido, de la mano de Canalejas. Al menos, exponía el avance conseguido en Barcelona, que había desdoblado sus escuelas y duplicado las mismas, siendo Hermenegildo concejal del Ayuntamiento por el republicanismo radical. Debemos recordar que en el inicio del siglo XX el Ayuntamiento de la capital catalana hizo un gran esfuerzo por la educación. Justo después del momento de este artículo, en 1916, se crearía la Comisión de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, que desarrolló una intensa labor en favor de la educación primaria, la especial y por las bibliotecas y archivos de la ciudad. Esta Comisión fue impulsada por la Lliga Regionalista, pero contó con el apoyo de los radicales, a pesar de su constante enfrentamiento por las cuestiones regionalistas y autonómicas.

España necesitaba muchas escuelas, pero ¿quién haría esa política pedagógica en España? Giner lo tenía claro, “nadie más que la República”

Hemos trabajado con el número 93 de 12 de octubre de 1911 de Vida Socialista. Sobre Hermenegildo Giner de los Ríos: López Casimiro, Francisco (2011). «Don Hermenegildo Giner de los Ríos y Vélez Málaga. Una lucha contra el clientelismo (1ª parte)». Isla de Arriarán: revista cultural y científica (Málaga, Asociación Cultural Isla de Arriarán) (37): 175-199. Y sobre el esfuerzo educativo de Barcelona: Cañellas, C y Torán R. (1982), Política escolar de l’Ajuntament de Barcelona, 1916-1936, Barcelona.

Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido