Consideraciones de Saborit sobre la emancipación femenina ante el Congreso Socialista de Marsella (1925)

Historia

La Conferencia de Marsella de 1925 fue capital en el desarrollo del feminismo socialista, como hemos ya estudiado. Se celebró de forma paralela al Congreso Socialista en dicha ciudad mediterránea. Pues bien, Andrés Saborit que estuvo en la preparación y desarrollo del Congreso expuso una serie de consideraciones sobre el socialismo y la mujer que nos interesa estudiar para profundizar en los cambios que se estaban desarrollando en el seno del socialismo internacional en relación con la emancipación de la mujer, un proceso complejo, como sabemos, pero acelerado, en gran medida, gracias al impulso de las feministas socialistas, y por la influencia previa del libro de Bebel. El propio Saborit trataría esta cuestión en otra ocasión a cuenta de la situación de los derechos políticos de la mujer belga, y que también hemos estudiado en estas páginas de El Obrero.

 

Saborit informaba desde las páginas de El Socialista, a primeros de junio de 1926, que las mujeres socialistas se reunirían en una Conferencia especial. Por su parte, las mujeres habían estado representadas en el Comité que preparó el Congreso y la Conferencia, a través de la secretaria general, diputada austriaca.

El socialista español señalaba que en los países escandinavos, germánicos, bálticos e Inglaterra las mujeres habían alcanzado derechos electorales. Así pues, no se concebían delegaciones de estos países sin la participación de las mujeres, demostrando un claro dominico de los problemas sociales.

Después, Saborit teorizaba sobre el hecho de que el socialismo era para la mujer el ideal de “redención”, aunque reconocía que había pocas mujeres que siguieran la causa.

En clave española, pensaba que la implantación del voto femenino, según el Estatuto Municipal de Primo de Rivera, se producía porque serviría para fortalecer a las derechas, uno de los grandes argumentos de una parte considerable del socialismo y de la izquierda en general en la España de los años veinte y treinta. Pero también conviene considerar que, aunque, es innegable esta concepción casi mayoritaria del socialismo español, también es cierto, y Saborit lo ejemplifica en este caso, que había que trabajar para impedir que ese voto se decantase hacia la derecha, y no negar el reconocimiento de este derecho político fundamental a las mujeres, un asunto fundamental para entender la postura del PSOE en esta materia en el debate constitucional del 31.

El socialismo español fue clave para que la reforma saliera adelante en el otoño de aquel trascendental año, y hemos podido comprobar que la mayoritaria filosofía en su seno iba por este camino, el de la necesidad de fomentar la difusión del socialismo entre las mujeres españolas, en paralelo al trabajo en la UGT en relación con el aumento de la sindicación de las trabajadoras. El socialismo aspiraba a transformar la sociedad capitalista, por lo que dejar fuera a la mujer sería un grave error, en opinión de Saborit. Por eso, anunciaba que en Marsella se iba a tratar de la necesidad de la propaganda de las ideas socialistas entre la mujer, un asunto que había monopolizado la Iglesia hasta entonces, otro de los argumentos básicos de esta cuestión de los derechos políticos de las mujeres desde la perspectiva progresista. Saborit se alegraba que en España se hubiera iniciado el debate sobre el voto femenino porque suponía un acicate para los socialistas.

Hemos trabajado con el número 5091 de El Socialista, de 1 de junio de 1926. Sobre el feminismo socialista de esta década contamos con muchos artículos en la hemeroteca de El Obrero.

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