Laureano Briones de la Riva: cooperativismo y mutualismo socialistas

Historia

Laureano Briones de la Riva (1887-1947) es otra de las grandes figuras del cooperativismo socialista. Queremos acercarnos a un texto suyo, pero antes parece importante que hagamos una breve biografía, tomando como base el imprescindible Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

 

Laureano Briones era dependiente en una tienda de ultramarinos de la calle madrileña de Jovellanos, es decir detrás del Congreso de los Diputados. Militó en las Juventudes Socialistas y fundó la Sociedad de Dependientes de Comercio de Ultramarinos “La Unión Ultramarina”. Entre 1920 y 1924 fue vocal obrero suplente por el Grupo Octavo de Comercio y Banca del Instituto de Reformas Sociales.

Uno de los aspectos más destacados de la labor de nuestro biografiado tuvo que ver con el cooperativismo, como apuntábamos al principio. En este sentido, fue encargado de la sucursal de la Cooperativa Socialista Madrileña de la calle Libertad, número 29, en pleno centro de la capital. En esa misma Cooperativa llegaría a ser tesorero y gerente. Además, dirigió El Cooperador, el órgano oficial de la Federación de Cooperativas de España, que comenzó a salir en 1934, y tenía un carácter mensual. Sabemos también que fue vocal en el Consejo de Administración de “La Previsión Social”, una cooperativa de seguros de responsabilidad suplementada y duración indefinida, y donde la presencia socialista era mayoritaria.

En la guerra civil fue nombrado consejero del Ayuntamiento de Madrid, cuando se constituyó el 24 de abril de 1937, representando a la UGT. Murió en Madrid el 4 de enero de 1947.

Pues bien, en el verano de 1925 publicó un artículo en El Socialista sobre la “bondad” de la cooperación y el mutualismo, donde instaba a los trabajadores a entrar en el cooperativismo.

Briones señalaba que era muy frecuente que la clase trabajadora española se lamentara del atraso que se padecía en relación con la organización cooperativista, y si se comparaba con la situación en otros países. Era evidente, pero Briones achacaba este atraso a la poca propaganda que se había hecho de las bondades del sistema cooperativista, considerando que apenas se escribía, y se hacían muy pocos actos de propaganda. Opinaba que se hubiera hecho una labor realmente propagandística, la Mutualidad Obrera de Madrid contaría con el mismo número de afiliados que tenía la UGT.

Pensaba que el fenómeno que se observaba en la Mutualidad era igual al del Partido Socialista. Una y otro tenían un programa bien definido, que se basaba en la de trabajar por una Humanidad mejor y más perfecta con el fin de acabar con la explotación del hombre por el hombre. La Cooperativa lo estaría practicando desde su nacimiento, ya que en el transcurso de su vida comercial habría reintegrado a los consumidores beneficios por valor de más de ochenta mil pesetas, que sería la diferencia que se habría cobrado en demasía al comprador después de cubiertos los gastos de la entidad. Con dicha suma se habría quedado el comerciante individual para su disfrute a costa de la miseria de los trabajadores.

Si la clase trabajadora conociera las labores beneficiosas de la Cooperativa y la Mutualidad desde su fundación no quedaría ni un solo obrero organizado que no perteneciera a ambos organismos, con lo que se daría al traste con el comercio individual y las denominadas Sociedades benéficas, que de todo tenían menos lo que indicaba el nombre que llevaban. Hemos trabajado con el número 5171 de El Socialista de 1 de septiembre de 1925 y con el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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