Los socialistas frente a los proyectos de Maura en junio de 1907

Historia

Los socialistas manifestaron su opinión desfavorable en las páginas de El Socialista al vasto programa de reformas que presentó, a través de proyectos de ley, en junio de 1907 el Gobierno largo de Antonio Maura.

 

En primer lugar, los socialistas consideraban que, menos tres proyectos, los demás dejaban las cosas como estaban, con pocas diferencias, o hasta empeoraban la situación. Los tres que suponían novedades eran el de las cédulas que restablecían la tarifa anterior, el que desgravaba del impuesto de consumos a los vinos en las capitales de provincia y poblaciones asimiladas, y, por fin, el referente a la construcción de la Casa de Correos y Telégrafos de Madrid.

Pero la ley de reforma electoral, una de las estrellas del reformismo conservador de Maura, no traería, a juicio socialista, una clara “purificación” del sufragio, es decir, no garantizaría un sufragio libre y verdaderamente universal.

El proyecto de azúcares, que crearía un monopolio, encarecería este artículo e impedirá la bajada del alto precio que tenía.

El otro gran proyecto de Maura, el de la reforma de la Administración local, estaría basado en un espíritu reaccionario, poniendo aún más los Municipios en manos de los más poderosos.

Por su parte, el proyecto de organizaciones marítimas y organizaciones navales supondría un gasto, evaluado como inútil, de doscientos millones de pesetas en ocho años, aumentando el presupuesto ordinario de Marina de 50 a 58 millones en ese tiempo. Mientras se aumentaba considerablemente este presupuesto, el de Instrucción Pública solamente se elevaba en 369.339 pesetas, que no era, precisamente una manera de combatir la ignorancia, siempre desde el punto de vista socialista. Pero, además, el presupuesto de Fomento se rebajaba enormemente. Así contestarían los conservadores, en la interpretación socialista, a los que pedían obras para desarrollar la riqueza del país y para intentar contener la emigración.

Los socialistas querían que el dinero destinado a Marina se aplicase a las obras públicas. El dinero tenía que gastarse en una inversión productiva para aminorar la miseria obrera y acrecentar el bienestar general. Los socialistas se preguntaban qué necesitaba la burguesía española, si unos cuantos buques o facilidades para que la agricultura prosperase y la industria saliera del atraso en que se hallaba. Indudablemente, pensaban, lo segundo. Y no solamente necesitaba eso, sino que, aun admitiendo que la España capitalista contase con una escuadra para defender sus intereses, lo que tenía prioridad era crear riqueza que permitiera disponer de recursos para cubrir los cuantiosos gastos que dicha marina exigía.

Poco podía hacer la acción política de la clase obrera, se reconocía, contra los proyectos de Maura, pero eso no significaba que no se iba a luchar, y especialmente contra el que se consideraba más nocivo, y que no era, precisamente el del gasto para dotar a España de una escuadra después del desastre del 98, sino el que la reforma de la Administración local. Se avisaba, como así fue, que el PSOE emprendería una campaña contra la misma.

Hemos trabajado con el número 1110 de El Socialista, de 13 de junio de 1907.

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