Socialismo y patriotismo: reflexiones de Álvarez Angulo (1912)

Historia

En distintas ocasiones nos hemos acercado a las concepciones del socialismo español en relación con el patriotismo, y que, de forma general tendrían que ver con la formulación de un patriotismo en favor de la igualdad, los derechos sociales y las libertades frente al patriotismo más clásico al que se consideraba como un instrumento desarrollado por las clases poderosas para mantener su dominio y evitar el desarrollo social del país. Hoy regresamos a este tema de la mano del socialista Teodoro Álvarez Angulo, un viejo conocido de los lectores de los artículos de este historiador.

 

En noviembre de 1912, Álvarez Angulo publicó un artículo en Vida Socialista con el significativo título “Más patriotas que ellos”.

El autor afirmaba que los socialistas querían una sociedad de hombres libres, justos, humanos y donde todos tuvieran garantizados los derechos más clásicos, pero también los sociales.

La patria para los socialistas sería el mundo, es decir, apelaba al internacionalismo. Aspirar a esa especie de “patria universal” no era obstáculo para que fueran, además, amantes del país al que se pertenecía, deseando el crecimiento económico y el bienestar de los ciudadanos, además del progreso cultural de la clase trabajadora.

Se preguntaba quien había hecho más por todo eso, si la burguesía o los socialistas. Contestaba expresando que había que fijarse en el crecimiento de las organizaciones obreras, en su labor por conseguir mejoras para los trabajadores. Esos avances, además, significaban, aunque opinasen en contra sus detractores, un progreso para la propia producción, para el crecimiento de la industria y para estimular la riqueza nacional.

El pueblo había aguantado los desastres de la historia contemporánea del país, aceptando el absolutismo, soportando mansamente los desastres de las guerras civiles (carlistas, se refería), y había derramado su sangre en otras, en alusión implícita a las coloniales y al inicio de la Guerra de Marruecos. Lo que ocurría es que el pueblo había reaccionado porque comenzaba a tener conciencia de sus derechos y deberes ciudadanos, y eso se debía a la labor del socialismo. Entonces, Álvarez Angulo se preguntaba quiénes eran más patriotas, si los que tenían al pueblo sumido en esa situación pasada de apatía o los que habían hecho despertar al mismo.

Los socialistas querían la independencia, por lo que si una potencia extranjera pretendiera conquistar España se alzarían en armas contra la misma. Pero, al igual que no se consentiría ninguna merma en la independencia tampoco querían que se atentase contra la independencia de otro pueblo más débil. Eso afectaba al derecho de gentes, y las conquistas no beneficiaban al pueblo, porque, además, era el que ofrecía su tributo en sangre.

Se hablaba de que los socialistas se apoyaban en la fuerza de la Internacional para hacer valer sus derechos, y que, por lo tanto, recibían apoyos del extranjero. Pero eso significaba que amaban su país, que eran patriotas, no “patrioteros”. Y se preguntaba si no eran injerencias extrañas las alianzas de unas naciones con otras, los protectorados, los convenios, los apoyos armados en guerras, etc: “¿No determinan un apoyo extranjero para hacerse respetar?” Y no olvidaba tampoco las conexiones económicas exteriores como los empréstitos que se solicitaban al extranjero, aludiendo a la “universidad del capital”.

Los socialistas deseaban el mejor bienestar posible dentro del régimen presente para en su día conseguir una completa e igualitaria justicia social y económica. Por eso luchaban por la mejora del pueblo, algo que el régimen no hacía. Por eso terminaba afirmando:

“Somos más patriotas que ellos una y mil veces”.

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