La tolerancia y la cultura como virtudes de Fernando de los Ríos (1926)

Historia

En 1926, Ricardo Sáenz Hayes publicó en el diario de Buenos Aires, La Prensa un extenso artículo sobre la figura de Fernando de los Ríos, “un humanista español”. De dicho trabajo nos fijaremos exclusivamente en esta pieza en el análisis que hizo de la tolerancia y la cultura como virtudes del intelectual y político socialista. Por su parte, se reprodujo en España en las páginas de El Socialista el día de Navidad de ese año. No sólo nos ofrece una opinión sobre un personaje tan destacado de la política y la cultura españolas, sino que aporta opiniones sobre las virtudes mencionadas en el título de una forma más general.

 

Sáenz Hayes fue un destacado intelectual argentino, nacido en 1888 y fallecido en 1976, y que una estancia en Madrid, Luis Araquistain le recomendó que no se fuera de la capital sin conocer a Fernando de los Ríos. Y eso hizo. Fruto de su trato fue el artículo referido.

Fernando de los Ríos sería uno de esos hombres que cautivaban por su trato llano y afable, además de tener la virtud de la simpatía, algo que consideraba como una virtud necesaria para ser maestro. De los Ríos sabía hablar sin pontificar, y sin dogmatismo. Su experiencia le había dado una amplia visión del mundo, y de ahí su tolerancia. Sáenz Hayes se preguntaba cómo se podía llegar a ello, ¿procedía del temperamento personal o, en cambio era algo que se obtenía con la cultura? Nuestro autor refería que no era difícil encontrar hombres sabios, llenos de ideas, pero al escucharles se podía comprobar que no percibían más que un matiz de la realidad, uno único, y que solía ser el más pobre de todos. Y eso era debido a un defecto inicial de orientación. Para orientarse mejor, el hombre se afiliaba a una “capilla, grupo, escuela, sistema o secta exclusiva y excluyente”, y con ello solamente conseguía desorientarse para siempre.

La sensación de tolerancia, de comprensión afinada y justa, que se recogía en la charla y en las obras de Fernando de los Ríos, provenía de su cultura humanista. Se había educado en Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y los Estados Unidos. De ahí provenía la universalidad de una erudición densa, que le servía de base a sus ideas. De los Ríos sería el tipo de humanista moderno.

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