Rafael Urbano sobre mujer, la tutela de la misma y el socialismo

Historia

Rafael Urbano García fue un madrileño, periodista y escritor, colaborador en Vida Socialista y Conciencia Obrera. Cuando El Socialista pasó a ser diario entró como redactor del mismo en 1913. Al año siguiente fue director de “Fabio”. Perteneció a la Escuela Nueva y al Ateneo madrileño. Trabajó en el Ministerio de Fomento y en La Opinión a comienzos de los años veinte. Por otro lado, Urbano es muy conocido como teósofo y ocultista, además de helenista y traductor. Entre sus obras nos interesa destacar Historia del socialismo, parte antigua, la conquista utópica (1903). Murió en 1924.

 

Esta vez nos acercamos a su visión sobre la mujer, la tutela que se ejercía sobre ella, y el socialismo.

Urbano, bien conocedor de la realidad británica, alababa la lucha de las feministas inglesas, al considerar que eran mujeres heroicas que reclamaban la igualdad de derechos, haciendo una gran campaña en favor del sufragio, pero no lograba el apoyo de todos los socialistas.

En los países del norte de Europa el reconocimiento de la igualdad ante el sufragio era un hecho indiscutible. En esos países esa igualdad política se basaba en la otra igualdad, en la de las profesiones y oficios porque había mujeres en todos los sectores.

Urbano, por lo tanto, explicaba, por un lado, que no todos los socialistas apoyaban los esfuerzos sufragistas británicos y que la igualdad política iba pareja a la social.

Pero lo que más nos interesa es que planteaba la cuestión de la tutela que se ejercía sobre las mujeres en determinadas organizaciones. A las mujeres se les ponía un asesor, un tutor, en fin, un ciudadano que se constituía como su director espiritual. El problema no tenía que ver con que esos asesores pudieran abusar de su cargo, sino del hecho mismo de la existencia de dicha tutela porque era una manera de injuriar a las mujeres al considerar que no eran capaces de pensar y sentir por su cuenta.

Urbano afirmaba que en las organizaciones socialistas británicas las mujeres vivían en una tutela vergonzosa, por lo que la resistencia que encontraban las sufragistas para conseguir su derecho no estaría, a juicio de nuestro autor, en la legislación tradicional del país, ni en la pasividad de las autoridades, sino en la calificación que merecían las mujeres en uniones, sociedades o congregaciones, es decir, en que se consideraba que necesitaban un tutelaje. Así pues, Urbano criticaba la “superstición de varonismo” que hacía ver a las mujeres como seres inferiores o atrasados. Es interesante esta visión porque es una crítica al evidente paternalismo que el movimiento obrero de signo socialista tuvo hacia la mujer durante bastante tiempo.

Hemos trabajado con el número del 8 de diciembre de 1913 de El Socialista.

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