Sindicatos
Las asociaciones de trabajadores se formaron muy pronto; de hecho, algunas fueron transformaciones de los viejos gremios a la nueva situación industrial, pero todas las organizaciones estaban prohibidas, pues se consideraba que iban contra la libertad de empresa y de contrato. En Inglaterra se dieron las Combination Acts de 1799 y 1800, que prohibían explícitamente las organizaciones de trabajadores, y en Francia estaba la Ley Le Chapelier, en 1789, y que establecía el fin de los gremios y la libertad de poder ejercer cualquier trabajo u oficio y la libertad de empresa. También prohibía que se creasen organizaciones o asociaciones de empresarios, artesanos u obreros. Así pues, el derecho de asociación y reunión fue una de las primeras reivindicaciones de los trabajadores, especialmente, de los británicos. En 1824 se consiguió que se reconociera este derecho en Gran Bretaña. Al calor de esta ley se formaron las primeras asociaciones de trabajadores.
Las primeras organizaciones fueron las sociedades de socorros mutuos, que tenían como objetivo el auxilio de sus asociados ante los riesgos físicos de enfermedad, accidente o muerte con fondos que provenían de aportaciones de los asociados. A menudo, contaban, también con cajas de resistencia para mantener a sus miembros en las épocas de huelga, que se convirtió en el principal instrumento de presión. En Gran Bretaña, los mineros, los trabajadores de las fundiciones, de las fábricas de máquinas de vapor y de las hilanderías de algodón organizaron asociaciones estables en la década de los años treinta. En este sentido, destacó la Asociación de Mineros Británicos. Esa asociación tenía como objetivos la mejora de las condiciones laborales –reducción de la jornada de trabajo- y aumento del salario. Estaban naciendo los sindicatos (trade unions), como asociaciones de trabajadores en defensa de sus intereses. En 1834 estaba la Grand National Consolidated Trades Unions.
En el resto de Europa y Estados Unidos, el proceso de creación de sindicatos fue posterior. Los sindicatos nacionales aparecen en la segunda mitad del siglo XIX: en Alemania estaría la Asociación General de Trabajadores Alemanes de 1863, en Estados Unidos se crea en 1886 la AFL (American Federation of Labour), y en 1895 nacía la CGT (Confédération Générale du Travail) francesa. A finales del siglo XIX la fuerza del sindicalismo era evidente, como lo demuestran su lucha por la jornada de ocho horas y la celebración reivindicativa en grandes manifestaciones del Primero de Mayo.