Estado y ciudadano desde la Revolución Francesa, según Fernando de los Ríos

Historia

En la primavera de 1923, en plena crisis política derivada del asunto de las responsabilidades políticas por el Desastre de Annual, el destacado intelectual socialista Fernando de los Ríos pronunció un conjunto de conferencias en la Universidad de Murcia. En ese momento Fernando de los Ríos era catedrático de la Universidad de Granada. La conferencia inaugural se tituló “El estatuto jurídico del Estado según los principios de la Revolución Francesa”, y que tiene su interés porque estableció comparaciones entre esta Revolución y la Rusa, justo después de su visita a Rusia, y a la publicación del famoso libro que suscitó dicha visita, pero, sobre todo, por su defensa del ciudadano frente a la opresión del Estado desde la Revolución Francesa, demostrando la dimensión liberal de nuestro protagonista.

La Revolución Francesa se manifestó con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Desde entonces se consideraba que todos los individuos eran iguales en derecho por ser hombres. En consecuencia, el hombre era igual al ciudadano, pero esta afirmación era falsa porque para ser ciudadano había que contribuir, en una alusión implícita a la relación entre esa capacidad económica y los derechos políticos, es decir, la capacidad para poder participar en los asuntos públicos, en elegir y ser elegido. Y eso era lo contrario de lo que ocurriría, posteriormente, con la Revolución Rusa, ya que todo ciudadano que disfrutara de renta no sería ciudadano. Así pues, ambas Revoluciones se definían por un rigor extremista: la primera porque supeditaba el derecho de la ciudadanía a la capacidad económica frente a la segunda que negaba esta capacidad.

El principal problema tenía que ver con la resistencia del individuo frente a la opresión. En Francia se dictó la ley marcial, que dejaría al ciudadano sin garantías, convirtiéndose, en realidad en un súbdito. Frente a esta situación alegaba el espíritu liberal de la legislación inglesa que establecía el derecho a recurrir contra las autoridades. Al contario de la situación inglesa de jueces civiles y garantías, el sistema francés se había exportado a otros países, citando a España y Bélgica con sus primeras Constituciones, la de 1812 y la de 1830, respectivamente. Quedaba, pues, un Estado omnipresente y un súbdito sometido, que no era realmente un ciudadano.

Hemos consultado el número 4422 de El Socialista.

Bibliografía: ZAPATERO, Virgilio, Fernando de los Ríos. Biografía intelectual, Madrid, Pre-Textos / Diputación de Granada, 1999.

RUIZ MANJÓN, Octavio, “El compromiso político de un institucionista (Fernando de los Ríos)”, Sistema: Revista de Ciencias Sociales, 152-153 (1999), 25-41.

LÓPEZ MARTÍNEZ, Mario, RUIZ JIMÉNEZ, José Ángel, “Fernando de los Ríos: poder, política y noviolencia”, en José Luis Casas Sánchez y Francisco Durán Alcalá (coords.), Historia y Biografía en la España del siglo XX: II Congreso sobre el Republicanismo, Córdoba, Patronato “Niceto Alcalá-Zamora y Torres”, 2003, pp. 407-422.

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