La inauguración de la Casa del Pueblo de Mataró en 1923

Historia

Sin lugar a dudas el sindicalismo socialista de Mataró tiene una gran importancia no sólo en la Historia del movimiento obrero catalán sino también en el español, ya que, del Centro Obrero de esta localidad surgió el impulso para la convocatoria del Congreso fundacional de la UGT, por poner un ejemplo, aunque también por otros motivos, como el que aquí nos ocupa. En este artículo queremos glosar la inauguración de la Casa del Pueblo, que tuvo lugar en la primavera de 1923.

Conocemos el acto gracias a la crónica que escribió Juan Durán Ferret para El Socialista. Durán fue un activo socialista y sindicalista de Sitges, que tuvo un evidente protagonismo en la puesta en marcha la Casa del Pueblo de esta localidad costero barcelonesa, adelantando su propio dinero, siendo concejal también, y miembro del Comité Nacional del PSOE por Cataluña, entre muchísimas actividades y responsabilidades dentro de las organizaciones socialistas.

Durán asistió al acto en calidad de representante de la Casa del Pueblo de Sitges y del Comité de la UGT. La crónica de Durán es muy personal, de un hombre que sentía la importancia del sindicalismo, de la fraternidad y de la existencia de las Casas del Pueblo, como lo pone de manifiesto su alusión a la presencia de familias enteras en el acto y no sólo de hombres solos; había hombres, y mujeres, padres e hijos porque consideraba que el “hogar humilde” se había trasladado a la Casa del Pueblo. Los trabajadores de Mataró apreciaban, además, el alcance cultural, artístico y recreativo de las Casas del Pueblo. La de Mataró enseñaba a los viejos la realidad de sus deseos y sacrificios, y a los jóvenes un estímulo para mayores conquistas.

La fiesta comenzó a primera hora de la tarde con la intervención de la banda municipal que tocó “La Internacional”, que provocó el entusiasmo general. La banda tocaría más piezas a continuación. Terminado el concierto la concurrencia se trasladó al segundo piso para asistir al mitin, aunque no pudieron entrar todos en el salón. Por la tarde se representó la obra de teatro “Los plebeyos”, seguida de otra en catalán de Francisco Escarpenter titulada “Les angunies d’un trapella”, que, al parecer, debía ser compañero. La fiesta continuó al siguiente día.

La crónica de Durán es especial no sólo por lo que aludíamos sobre la importancia que daba a los valores del sindicalismo, consagrados en las Casas del Pueblo, sino porque, además, nos ofrece un informe de la situación del movimiento obrero de Mataró a comienzos de los años veinte, antes justo del golpe de Primo de Rivera.

La Casa del Pueblo de Mataró era propiedad de nueve Sociedades: Hilados y Preparación, Panaderos, Electricistas y Similares, Agricultores y Vinicultores, Oficiales, Carpinteros, Oficios Varios, Grupo de Cultura y Propaganda, Grupo Artístico y de la Agrupación Socialista. Respetando la personalidad de los asociados era imprescindible aceptar la táctica de la UGT para poder ingresar en la Casa del Pueblo. Para Durán era una sabia decisión porque evitaba luchas intestinas, situándose en la “lucha de clases”, considerada por nuestro protagonista como la única noble frente a la táctica de los atentados, en una implícita alusión a otras formas de lucha, propias del mundo anarquista, en pleno momento de tensión en Cataluña.

La Casa del Pueblo contaba con una espaciosa planta baja con un café. En la primera planta se encontraban las oficinas y, por fin, en el segundo piso estaría el gran salón para los actos. La Casa del Pueblo había costado unas sesenta mil pesetas, cantidad satisfecha en parte, aunque quedaba otra por amortizar, aunque, al parecer, en buenas condiciones.

Para Durán, Mataró era uno de los principales baluartes del socialismo en Cataluña. Los socialistas contaban con dos concejales en el Ayuntamiento, pero, sobre todo, habían conseguido poner en marcha un centro de salud, el Sanatorio “La Alianza Matarronense”.

Durán era optimista con la evolución del socialismo en esa parte del litoral (Maresme). En ese momento se contaba con Casas del Pueblo en Calella y Mataró. Por otro lado, había Grupos Socialistas en Vilasar y Pineda.

Es muy recomendable la consulta de la página web de la UGT de Catalunya en su sección dedicada la Historia del sindicato en Cataluña y, sobre todo la sección de “El fil roig. UGT de Catalunya. 125 años lluitant. 1888-2013”, escrita por Montse Armengol con asesoramiento de José Luis Martín Ramos, Josep Antoni Pozo y UGT Catalunya. Por otro lado, para profundizar sobre el autor de la crónica -Juan Durán- es imprescindible la consulta del Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Sobre las Casas del Pueblo podemos consultar el libro de Francisco de Luis Martín y Luis Arias González, Las Casas del Pueblo socialistas en España, que publicó Ariel en 1997.

Hemos consultado el número 4416 de El Socialista.

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