El llamamiento de rebeldía de Virginia González a las mujeres en el otoño de 1916

Historia

Entre 1916 y 1918, el paro, la carestía de la vida y el hambre azotaron España provocando terribles consecuencias en amplias capas de la población. En este contexto, y en el de la activa campaña socialista de movilizaciones del mes de noviembre de 1916 encontramos el llamamiento que la sindicalista Virginia González realizó desde las páginas de El Socialista -“Pan y trabajo. Por nuestros hijos”-, con el fin de movilizar a las mujeres, para “llevar a todas las mujeres del pueblo un soplo de rebeldía santa”, en esos momentos de angustia provocados por la carestía de los artículos de primera necesidad y la falta de trabajo.

Virginia González (1873-1923) fue una de las más importantes sindicalistas y socialistas de su tiempo. Guarnecedora de profesión, escribió en La Lucha de Clases. Fundó y presidió el Grupo Femenino Socialista de Bilbao en 1904, activa sindicalista en la UGT, miembro destacadísimo del Grupo Femenino Socialista de Madrid, propagandista de las ideas socialistas en innumerables actos por toda España, especialmente con Andrés Saborit, vocal del Comité Nacional del PSOE entre 1915 y 1918, perseguida por las autoridades, terminaría abandonando al Partido en abril de 1921, participando en la creación del Partido Comunista Obrero Español, aunque moriría muy pronto.

Para González la “rebeldía santa” era procurar un poco de felicidad a los hijos. Eran momentos muy duros para las mujeres trabajadoras, pero también, consideraba, para las mujeres de clase media, víctimas de las apariencias, una cuestión que hemos visto tratar por parte del sindicalismo socialista en muchas ocasiones para denunciar las falsas apariencias de una parte de la clase media que vivía en situaciones de gran precariedad en las primeras décadas del siglo XX.

Nuestra protagonista vaticinaba un duro invierno y no sólo por el tiempo atmosférico sino, sobre todo, por los hombres que gobernaban y despreciaban al pueblo. En cada hogar se estaba viviendo un verdadero drama, aludiendo a la mendicidad, al suicidio, y hasta la prostitución.

Frente a esta lamentable situación había que reaccionar, poniendo el énfasis, como buena socialista, en la importancia de la organización, en la unión para conseguir una fuerza respetable para que el Gobierno reaccionase y buscase soluciones. Si todas las mujeres que sufrían penalidades, viviendo como esclavas, se rebelasen, y se acercasen a las filas socialistas, otra sería la situación.

Virginia González consideraba que las trabajadoras de todo tipo, pero también las esposas de los empleados modestos y hasta las de los comerciantes a pequeña escala, debían estar al lado de los socialistas para pedir al poder pan y trabajo, y acudir a las manifestaciones y mítines convocados para el 12 de noviembre, una jornada histórica en la movilización socialista contra el estado de cosas que se estaba padeciendo en todo el país. Así pues, la activa sindicalista terminaba haciendo un vibrante llamamiento a la movilización femenina, a participar activamente en las protestas.

Hemos consultado el número del 3 de noviembre de 1916 de El Socialista, y el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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