La defensa de Antonio López Baeza del movimiento obrero melillense en 1916

Historia

Antonio López Baeza (1887-1936) realizó un análisis y defensa del movimiento obrero en Melilla en el otoño de 1916 a través de las páginas de El Socialista. López Baeza fue un destacado periodista en varios medios, casi todos del movimiento obrero socialista, además de sindicalista, masón, miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE y concejal por Madrid, terminando sus días trágicamente en el inicio de la sublevación del 18 de julio.

El artículo se refería a un conflicto derivado de la insolvencia del contratista encargado de extraer el ganguil de Mar Chica. La Junta de Fomento había acordado pagar lo que se adeudaba a 28 trabajadores. Pero también explicaba que el general Monteverde, presidente de la Junta de Arbitrios, se había negado, por lo que la decisión favorable a los intereses de los obreros no se había materializado porque la segunda organización era la encargada de realizar el pago.

Pero lo que aquí nos más nos interesa sería la denuncia que López Baeza realizaba sobre el hecho de que las autoridades de Melilla se negaban a reconocer el derecho legítimo de los trabajadores a asociarse, queja que ya había sido formulada en distintas ocasiones por el periódico socialista. En este sentido, se aludía a cómo los carpinteros y ebanistas se habían organizado en una Sociedad de Resistencia y habían entregado los reglamentos que la ley determinaba, cumpliendo todos los trámites. Pero se habían puesto todo tipo de impedimentos con el propósito de que dicho sindicato no prosperase.

López Baeza insistía en las dificultades para que pudiera desarrollarse el necesario movimiento obrero en Melilla, aunque aseguraba que en dicha ciudad había un grupo de entusiastas que no iba dejarse atropellar, como lo demostraban los propios carpinteros y ebanistas que iban a vencer las dificultades administrativas que se les ponían por medio.

Esta resistencia contrastaba con las facilidades que las autoridades y patronos dispensaban hacia una institución social católica que en Melilla dirigía el padre Araujo. Pero, siempre según López Baeza, dicha institución –Casal- no había conseguido mejora de las condiciones laborales de los obreros. Solamente había servido para que la patronal intentara dividir a los trabajadores y alejarles del movimiento obrero socialista.

Al parecer, dicho Casal habría conseguido reunir a 500 socios, muchos de ellos menores de 16 años, mientras que otra parte estaba constituida por soldados rebajados de servicio. También contaba con una Mutualidad con 1.000 pesetas de capital social. En todo caso, López Baeza consideraba que esta organización no podría frenar la emancipación que pretendía el sindicalismo socialista.

Hemos consultado el número 2.709 de El Socialista. Sobre López Baeza podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Sobre el movimiento obrero en Melilla debemos acudir al trabajo de Francisco Narváez y Miguel Ángel Roldán que, en dos tomos, analizan la Historia del movimiento obrero de esta ciudad desde 1893 hasta 1936. Por fin,

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