El análisis sobre las fuerzas políticas en Oviedo de Vigil Montoto en 1916

Historia

El destacado socialista asturiano Manuel Vigil Montoto (1870-1961), que llegaría a ser miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE y diputado por Oviedo, además de desarrollar un intenso protagonismo sindical, publicó en octubre de 1916 un artículo en El Socialista donde realizaba un análisis de la correlación de fuerzas políticas en la circunscripción electoral de Oviedo que tiene su interés recuperar al aportar, en primer lugar, información sobre dicha realidad en la segunda década del siglo XX, pero sobre todo, porque nos permite conocer la visión que tenía uno de los principales líderes sindicales y socialistas asturianos de la época.

Vigil Montoto explicaba que Oviedo, Mieres, Langreo y San Martín del Rey Aurelio eran localidades con un nutrido electorado socialista. En un segundo grupo se encontrarían Laviana, Riosa, Bimenes y Siero, que también agrupaban un importante voto socialista. En Aller y Mocín, en cambio, ya no había tanto voto a favor del socialismo. Por fin, en Noreña, Bobrescobio, Caso, Lena y Ribera de Arriba los votos socialistas eran muy escasos.

Las tres fuerzas políticas principales en esta circunscripción serían las de los conservadores, los reformistas y los socialistas. Los republicanos no reformistas no tenían gran presencia o habían terminado en las filas del Partido Reformista. Dicha circunscripción tenía derecho a tres diputados en el Congreso de los Diputados, que iban a parar al Partido Conservador y al Partido Reformista.

Vigil Montoto consideraba que el voto socialista procedía, principalmente, de los obreros de las fábricas, minas y de la construcción, pero muchos campesinos se estaban acercando al socialismo gracias a la UGT.

Por otro lado, el político socialista opinaba que el tirón del reformismo frente al conservadurismo procedía no tanto de un electorado republicano clásico, sino de antiguos votantes conservadores y liberales. El Partido de Melquíades Álvarez se estaba haciendo con las víctimas del caciquismo impuesto por Alejandro Pidal y Mon, el político conservador madrileño de origen asturiano, fallecido en 1913. Pidal fue una figura destacada en la política asturiana y española durante el último tercio del siglo XIX. Fue elegido por vez primera diputado ya en tiempos de Amadeo de Saboya por la circunscripción de Oviedo, para regresar al Congreso en las Cortes Constituyentes que inauguraron el régimen de la Restauración. Saldría elegido diputado, gracias a su poder en Asturias, hasta en quince elecciones. Pidal fue uno de los políticos más conservadores de la Restauración desde un catolicismo integrista, fundando la Unión Católica, y llegando a enfrentarse al propio Cánovas, aunque terminaría recalando en las filas del Partido Conservador, siendo nombrado ministro de Fomento y elegido presidente del Congreso. Vigil Montoto aludía a que los votos que recogía el reformismo procedían no sólo de esas víctimas sino también de los viejos elementos del propio aparato caciquil (“cacicato”) montado por Pidal, que, ante la muerte del “jefe”, buscaron un nuevo acomodo.

El resto de conservadores se había dividido entre el maurismo, y el conservadurismo clásico liderado por el marqués de Canillejas.

Los socialistas habían acudido, como en el resto de España, a las elecciones municipales dentro de la Conjunción Republicano-Socialista, pero Vigil Montoto quería dejar claro que la fuerza socialista era mucho mayor que la de los aliados republicanos.

Nuestro protagonista opinaba sobre el sentido del voto de los asturianos de esta circunscripción. Pensaba que el voto conservador era ideológico, pero también por agradecimiento y, sobre todo, era un “voto obligado”, a través del poder que se ejercía en el campo por las autoridades, mayordomos y otros sujetos que dominaban al campesinado, es decir, empleando las tácticas propias del caciquismo.

Pero también era duro con los votantes reformistas. Consideraba que pocos electores votaban por convicción ideológica a esta formación. El Partido de Melquiades Álvarez acumulaba un voto de descontentos con los conservadores y también “los caseros, obligados por los terratenientes, y los que van a la olla del Presupuesto”.

El voto socialista era obrero y campesino, como hemos expresado, pero, y siempre según Vigil Montoto, el PSOE no había conseguido atraer a los votantes que se iban al reformismo que “aspiraba a gobernar con la Monarquía”, aunque el propio Melquíades Álvarez había criticado a la misma por considerar que era uno de los factores que había arruinado a España, es decir, estaba aludiendo al posibilismo que terminó por caracterizar a esta formación. Pero, además, era una formación que habría sustituido el genuino republicanismo por un reformismo que se presentaba hasta anticlerical para que resultase “mejor la ficción democrática”. En conclusión, estaba reconociendo implícitamente la habilidad política o electoral del Partido Reformista. Debemos recordar que esta formación, creada por el asturiano Melquiades Álvarez en 1912, partía del republicanismo, pero en 1913, a raíz de una entrevista con el rey, formularon una propuesta para llegar a algún tipo de acuerdo de colaboración. Los reformistas consideraron que las formas de gobierno eran accidentales, y que lo importante era el programa político basado en el progreso, la defensa de la libertad y de la democracia, por lo que no hicieron de la defensa del republicanismo una causa innegociable. Pero no se llegó a ningún acuerdo con el monarca.

Por otro lado, denunciaba que había muchos ciudadanos que no podían votar, cumpliendo los requisitos de residencia y edad, porque no se hacía el trabajo adecuado para que estuvieran en el censo electoral. Por fin, hacía también autocrítica. Los socialistas no estaban realizando una adecuada e intensa propaganda política, y muchos votos se iban a candidaturas “burguesas”, porque de otro modo no se podía explicar que habiendo aproximadamente 15.000 afiliados a los sindicatos de filiación socialista solamente se obtuvieran entre 5.000 y 6.000 votos.

El número consultado de El Socialista es del día 9 de octubre de 1916 (nº 2.697).

Sobre Manuel Vigil Montoto podemos consultar el Diccionario Biográfico del Socialismo Español, su autobiografía titulada, Recuerdos de un octogenario, publicada en 1992 por la Fundación Pablo Iglesias y la Fundación José Barreiro, y la biografía de la Fundación Anastasio de Gracia de 2012.

Sobre Pidal podemos acudir a la monografía de Joaquín Fernández, El zar de Asturias: Alejandro Pidal y Mon (1846-1913), Gijón, 1997. Sobre el reformismo es recomendable el trabajo de Mercedes Cabrera et alli, Regeneración y Reforma. España a comienzos del siglo XX, Madrid, 2002.

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