El proceso histórico del primer internacionalismo

Historia

En este artículo estudiamos el proceso histórico que llevó a la creación de la Primera Internacional, partiendo del principio de solidaridad entre la clase obrera.

 

El principio de solidaridad de los trabajadores más allá de las fronteras llegó con la constatación de que los problemas que les afectaban eran comunes en todos los lugares al ir extendiéndose el capitalismo. Este principio cristalizaría en la reunión en San Martin´s Hall (Londres) en 1864, momento fundacional de la A.I.T. Pero el proceso que condujo a ese hito fue largo y difícil.

Flora Tristán planteó por vez primera de forma evidente la necesidad del internacionalismo. En 1835, cuando regresó a París, defendió que las masas debían unirse para luchar. En 1843 publicaba Unión Obrera. Allí expresaría que era fundamental que hombres y mujeres -aspecto importante al incluirse a las mujeres- se unieran internacionalmente, además de plantear aspectos básicos del posterior marxismo, como la importancia de la política y, especialmente que la emancipación de los obreros debía ser obra de ellos mismos, aunque postularía una revolución pacífica.

En la práctica, sería muy importante la creación en 1834 de la Liga de los Proscritos, que se inspiró en el sistema organizativo de las Sociedades Secretas como la de los Carbonarios, aunque con un significado y objetivos distintos, y que desembocaría en la Liga de los Justos, bajo el impulso de Karl Schapper, unos pocos años después. Eran organizaciones que, a pesar de estar integradas mayoritariamente por alemanes, tenían una evidente vocación internacionalista. La orientación socialista de la Liga de los Justos fue definitivamente adoptada gracias al impulso de Wilhelm Weitling. En este ambiente, Blanqui y Barbès trabajaban en la Sociedad de las Estaciones, de clara tendencia revolucionaria.

Muchos miembros de la Liga se sumaron a la insurrección que promovió la Sociedad de las Estaciones en París el 12 de mayo de 1839. Ante el fracaso de este intento revolucionario muchos integrantes de la Liga decidieron marcharse a Londres temiendo que se desencadenara una represión que pudiera afectarles. En Inglaterra colaboraron en una organización clave para el futuro porque diversos fundamentos de su organización serían recogidos por la Primera Internacional. Estamos hablando de los Demócratas Fraternos. La nueva Sociedad nació en septiembre de 1845 en Londres. Su inspirador fue George Julian Harney, y reunió en su seno también a cartistas junto con los alemanes emigrados de la Liga de los Justos. Esta nueva organización mantuvo contactos con otras sociedades del continente, destacando la Asociación Democrática de Bruselas y la Asociación Alemana de Educación Obrera de Karl Shapper.

Es evidente que el ambiente era propicio para el desarrollo del internacionalismo. La Liga de los Justos se acercó a Marx y Engels. En todo caso, comenzaron ya a surgir importantes disputas ideológicas, ya que ambos criticarían las ideas de Weitling por su vinculación con el comunismo utópico inspirado en Cabet, aunque es evidente algunas de sus influencias en el posterior marxismo, como la consideración de que la clase obrera debía ser el instrumento de la revolución.

Por su parte, en 1846 Marx y Engels fundaban con Philippe Gigot el Comité Comunista de Correspondencia. Al año siguiente, en el mes de junio se celebró un Congreso en Londres en el que se integraron la Liga y el Comité, naciendo la Liga de los Comunistas. Si el lema de la primera había sido “Todos los hombres son hermanos”, se pasó al de “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. Marx había recibido el encargo de preparar un Manifiesto, que se terminó en enero de 1848, y que sería publicado unos meses después en plena Revolución, texto clave en la Historia del movimiento obrero, y de la Historia en general.

Pero el internacionalismo sufrió un duro golpe con la derrota de las Revoluciones de 1848-49 y la consiguiente represión que se desató. El movimiento inició una etapa de retroceso durante la década de los años cincuenta. En esta época habría que aludir al Comité Internacional de Ernest Jones en Londres, que mantuvo el espíritu internacionalista, aunque de modo un tanto difuso, pero en 1856 sus miembros recibieron la visita de una delegación francesa que quería fundar una Liga Universal de Trabajadores, siguiendo algunas ideas de Proudhon y Blanqui. Pero la Liga no cuajaría, y el Comité se disolvería en 1862.

En la década siguiente se produjo distintos hechos que impulsaron de nuevo el movimiento obrero y, con el mismo, el internacionalismo, sobre los cimientos de todo lo que se había trabajado hasta entonces. En la primera mitad de los años sesenta el desarrollo de la Guerra de Secesión americana generó una grave crisis económica textil, y también estallaba un alzamiento en Polonia en 1863, estimulando un movimiento de simpatía y solidaridad en toda Europa. Por otro lado, no cabe duda que el internacionalismo también se estaba desarrollando fuera del mundo obrero, en el seno de la burguesía y del pujante nacionalismo, como lo demostraría el caso de Mazzini con la creación de la Joven Europa.

Hechos concretos precipitaron la creación de la A.I.T. Los sindicalistas británicos comprendieron que necesitaban la ayuda del movimiento obrero europeo, especialmente del francés si querían evitar un problema que les afectaba de lleno, y que no era otro que el de la contratación de trabajadores continentales por parte de los patronos para romper las huelgas, o porque constituían una mano de obra mucho más barata, otra forma, en realidad de “internacionalismo”, aunque fuera de signo capitalista. El éxito de la huelga londinense de la construcción en 1859 y la reactivación del movimiento obrero francés con la crisis de 1857 fueron factores propiciatorios para que unos y otros comenzaran a ponerse de acuerdo. En ese sentido, dirigentes sindicales de ambos países se reunieron en 1862 en plena Exposición Universal. Los franceses eran casi todos seguidores de Proudhon. A su regreso consiguieron el reconocimiento de la libertad de asociación, perdida a raíz del fracaso del 48.

En 1863 se produce una importante reunión en Londres de un Comité que preside George Odger. Dicha organización redacta un manifiesto pidiendo la solidaridad de los obreros franceses para con el pueblo polaco en su lucha por las libertades, además de proponer medidas de presión para evitar la contratación de trabajadores extranjeros. Por fin, el Comité aprobaba la necesidad de que se celebrasen congresos internacionales para comprobar e impulsar las acciones a tomar por parte de los obreros.

La primera reunión se celebraría el 28 de septiembre de 1864, momento en el que, a petición del francés Tolain, nacía la Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T.).

La bibliografía sobre la Primera Internacional dentro del movimiento obrero es muy amplia. Podemos acudir a la magna obra de la Historia General del Socialismo, dirigida por Jacques Droz, y que en España publicó Destinolibro en 1983. En el ámbito español citaremos una obra de divulgación muy bien escrita de Javier Paniagua, Breve Historia del Socialismo y del Comunismo, Madrid, 2010.

Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido