Los socialistas ante la suspensión del Jurado en Barcelona en 1920

Historia

La situación en Barcelona condujo al Gobierno de Dato a suspender temporalmente los jurados en dicha provincia en 1920, precipitándose la medida con el asesinato de Maestre Laborde, que había sido gobernador civil. Los socialistas reaccionaron contundentemente contra esta medida. Este artículo versa esta portura.

 

En primer lugar, El Socialista se hacía eco el 2 de agosto de 1920 en sus páginas de los rumores en relación con la intención Dato de suprimir el procedimiento del Jurado para las causas de los “atentados sindicalistas”. Al parecer, el argumento se basaba en que los jurados tendían a absolver a los obreros que se detenían con motivo de los atentados. Para los socialistas el Gobierno quería siempre que hubiera condenas, aunque no se demostrase la culpabilidad de los acusados. El caso era que hubiera castigos, la “vindicta pública”, la ejemplaridad, según lo que se calificaba como la moral jurídica conservadora, y para ello, y como en el caso de los Jurados podía primar más la conciencia sobre el “interés de clase o grupo”, en una interpretación de la justicia en clave de lucha de clases, por eso se intentaba arrebatarles competencias: delitos contra el ejército, la patria, etc., y ahora se pretendía, si se hacía caso al rumor, hacerlo con los denominados “crímenes sociales”.

Pues bien, el Gobierno de Dato, suprimió, efectivamente, el Jurado en Barcelona el 4 de agosto coincidiendo con el atentado referido. La medida fue calificada por El Socialista como gravísima, mientras que, en su opinión, había sido acogida con alegría por la patronal catalana y la prensa de derechas. Se había dado un golpe de muerte a una “institución popular, progresiva”, garantía de una justicia que no siempre había de ser entendida al “modo burgués”, y que no era más que represión y venganza sobre inocentes.

Esta política calificada de dureza, que se iniciaba con la supresión del Jurado, no era la adecuada, a juicio del periódico obrero, para pacificar la situación.

El PSOE y la UGT emitieron sendos comunicados, el primero el día 6 de agosto, y la segunda al día siguiente, sobre la suspensión del Jurado en Barcelona.

El comunicado del Partido Socialista consideraba que la suspensión temporal suponía una hipocresía y una “cobardía moral”. El Gobierno, la burguesía, no se atrevían a descubrir del todo sus intenciones porque temían la reacción de los obreros.

La propia Ley del Jurado establecía que se podían suspender los juicios por Jurado para “asegurar la administración recta y desembarazada de la justicia”. Pero para el PSOE esta fórmula traducía los deseos de venganza en nombre de la justicia. No bastaba la explotación, las miserias varias que padecía la clase trabajadora y las persecuciones. Cuando el contenido democrático de las “leyes burguesas” podía servir al proletariado, se suprimía.

En consecuencia, el PSOE manifestaba su más enérgica protesta. El poder solamente quería ir gradualmente suspendiendo las garantías constitucionales para convertir la legislación en la voluntad arbitraria de las autoridades con el fin de que el proletariado sufriera las consecuencias de lo que se consideraba ya un régimen permanente de excepción.

La UGT, por su parte, recordaba que se llevaban dos años con las garantías constitucionales suspendidas. Ese régimen de excepción no se había empleado para castigar a los que encarecían los medios de vida o para los que se enriquecían con el trabajo de los demás. Había servido para reprimir a la organización obrera, persiguiendo a trabajadores, cerrando centros obreros, disuelto Sindicatos y Sociedades Obreras; en consecuencia, anulando los derechos de reunión y asociación.

Ahora se suprimía el Jurado, institución democrática que tanto había costado incorporar, pero no se hacía para facilitar el castigo de los culpables, según el Sindicato, sino para dar satisfacción a la “plutocracia” y castigar a los infelices que habían tenido la desgracia de ser considerados peligrosos o revolucionarios. La suspensión del Jurado no garantizaba el acierto en el juzgar, sino todo lo contrario, fomentaba la arbitrariedad. El objetivo era castigar de forma cruel, aunque se fuera inocente. Lo que se pretendía era reprimir a los trabajadores bajo el pretexto de impedir atentados. La UGT consideraba que los inductores de los atentados eran los Gobiernos y sus agentes porque acosaban a los trabajadores.

Así pues, la Comisión Ejecutiva del Comité Nacional en nombre de la UGT protestaba enérgicamente contra la supresión del Jurado, y recomendaba a toda la organización en España para exteriorizar dicha protesta, y recomendaba a los trabajadores que no olvidaran nunca al Gobierno que se había atrevido a esta supresión, en un llamamiento para fortalecer a la organización obrera, objetivo siempre fundamental en el seno del sindicalismo socialista.

En los siguientes números de El Socialista se insistió en criticar la medida y la represión defendida por Dato.

Hemos consultado los números 3580, 3583, 3585, 3588 y 3591 de El Socialista. Sobre el Jurado podemos acudir a la siguiente bibliografía:

Alejandre García, J.A., “Introducción histórica al Jurado español”, en Jornadas conmemorativas del centenario de la Ley del Jurado, Madrid, 1988, págs. 3-18.

Alejandre García, J.A., “La experiencia histórica sobre las competencias atribuibles a los tribunales de jurados”, en Anuario Jurídico y Económico Escurialense, nº 21 (1989), págs. 181-194.

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