Reclus y la pena de muerte
Élisée Reclus combatió la pena de muerte. Este apunte en El Obrero quiere recordar los argumentos que empleó contra la misma, y que Vida Socialista quiso que el lector los conociera en castellano en 1911.
Élisée Reclus combatió la pena de muerte. Este apunte en El Obrero quiere recordar los argumentos que empleó contra la misma, y que Vida Socialista quiso que el lector los conociera en castellano en 1911.
A pesar de que la Ilustración fue una firme defensora de los beneficios individuales y sociales de la educación y que algunos de sus postulados fueron recogidos por los liberales, luego por otros ámbitos ideológicos en las distintas facetas del movimiento obrero y llegan hasta nuestro tiempo, no podemos olvidar que dicha corriente de pensamiento no pretendió nunca una educación igualitaria para todos los grupos sociales y profesionales. Así lo entendió perfectamente el despotismo ilustrado y su programa educativo.
En este trabajo nos aproximamos al proyecto fallido de contribución sobre beneficios extraordinarios de las empresas en la Primera Guerra Mundial. Hemos empleado como fuente fundamental las investigaciones de Mª Ángeles Balibrea Gil, que citamos al final de nuestra pieza.
En octubre de 1887 los socialdemócratas alemanes se reunieron en su Congreso nacional en Suiza. Debemos recordar, en ese sentido, que estaban perseguidos por Bismarck. En todo caso, habían conseguido reunir más delegados que en Congresos pasados, lo que demostraba la fortaleza de la formación. La convocatoria del mismo se había hecho sin fijar el punto y la fecha con el fin de evitar que el gobierno alemán pudiera perseguir a quienes viajaron a Bruggen, cerca de Saint-Gall.
Entendemos por sindicalismo de base múltiple aquel que además de preocuparse de ser una organización de resistencia, y para ello dedica parte de las cotizaciones de sus afiliados a sostenerlos en caso de huelga, establece un sistema de socorros de carácter mutualista que abarca los riesgos de la vida física y laboral: enfermedad, invalidez, o paro. Así pues, el sindicato combinaría la lucha obrera con la asistencia social de sus afiliados. Se trataría, en definitiva, de cubrir todos los aspectos sociales del trabajador y de sus familias. Pero el establecimiento de la base múltiple no fue un camino sin controversias. En el seno de la organización obrera de signo socialista hubo un sector que consideraba que la implantación de estas prestaciones podía conducir a que las sociedades obreras perdieran carácter combativo para terminar siendo sociedades mutualistas.
El divorcio por mutuo acuerdo e incompatibilidad acuerdo llegó con la Francia revolucionaria en 1792, pero la Restauración lo derogó, y no fue hasta 1884 con la Ley Naquet cuando se reintrodujo este derecho, aunque no permitía el mutuo acuerdo, algo que tuvo que ser reformado en 1975.
Las cuestiones educativas no comenzaron a ser tratadas como un asunto prioritario en los inicios de la Revolución francesa. En la Asamblea Nacional Constituyente no se abordó de forma exhaustiva. A lo sumo, se encargó de la instrucción pública a un comité o comisión, que debía preparar un informe. El autor del mismo fue Talleyrand. En el Título Primero de la Constitución de 1791 sobre las disposiciones fundamentales garantizadas por el texto constitucional se aludía a que se crearía y organizaría la instrucción pública, común a todos los ciudadanos. También se establecía la necesidad de crear festividades nacionales con el fin de mantener la fraternidad entre los ciudadanos, vinculándoles a la patria y a las leyes, es decir, se estaba apostando por la educación cívica de los nuevos valores revolucionarios. Esta sería una de las primeras características del nuevo sistema educativo francés. En materia religiosa, la Revolución Francesa fue neutral. Lo que se pretendía era formar ciudadanos.
Pilar Santaeufemia Montenegro era natural de Sama de Langreo donde nació en el año 1916. Era maestra nacional y estuvo destinada en su localidad natal en 1936. Perteneció a la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT de Asturias y también a la Agrupación Socialista de Sama desde la primavera de 1936.
En distintos trabajos hemos estudiado la compleja relación entre el movimiento obrero y la Masonería. Nos hemos centrado, especialmente, en cómo desde el socialismo se consideraba que era imposible la fraternidad, principio masónico fundamental que debía reinar, porque solamente se contemplaba la fraternidad de clase (a lo sumo esa fraternidad masónica se podría dar en el momento en el que desaparecieran, precisamente, las clases).
Las manifestaciones artísticas del reino astur tomaron como base la tradición romana, al igual que habían hecho los visigodos, pero, a diferencia de éstos, desarrollaron un arte más consolidado. En el arte astur se levantaron edificios para residencia real y otros religiosos, aunque con unas características arquitectónicas muy parecidas.
Ninguna dictadura pervive solamente con el recurso permanente de la represión y el temor. Las dictaduras siempre tienen apoyos sociales, de instituciones y organizaciones. En este brevísimo trabajo desbrozamos esta cuestión para el caso del franquismo. El estudio de los sectores sociales nos puede ayudar a entender, además, las pervivencias franquistas tantos años después de desaparecido el dictador.
El 28 septiembre de 1887 moría Vicente Trilles, uno de los pioneros del PSOE en Barcelona. Sabemos poco de este trabajador, y casi todo gracias a Josep Comaposada, que le dedicó una suerte de necrológica en el primer número de octubre de ese año de El Socialista.
Con motivo de la llegada de la Segunda República el intelectual y abogado socialista Joaquín Mencos teorizó sobre la necesidad de implantar un régimen federal en España. Hace unos pocos años estudiamos su propuesta, pero siguiendo investigando sobre esta cuestión, descubrimos que, en octubre de 1929, en los tiempos del debate sobre el proyecto constitucional de la Dictadura de Primo de Rivera ya comenzó a tratar este asunto y estableció un procedimiento para establecer ese federalismo. Nuestro propósito es completar las ideas de este destacado autor, también miembro de la Masonería, que tanto escribió en la prensa socialista en esas décadas, y que está llamando a que se haga un estudio monográfico sobre sus reflexiones acerca de distintos temas políticos.
La Guerra de los Países Bajos por su duración e intensidad constituye uno de los hechos más determinantes de la Historia moderna de la época de los Austrias, desde Felipe II hasta Felipe IV, durante ochenta años, y con fuertes consecuencias para la misma, tanto en relación con su papel en el mundo, como interiormente, por la presión fiscal que se produjo en Castilla, y sobre la mayoría de la población.
Luis Manuel Fernández Portocarrero Bocanegra y Guzmán murió en Toledo el 14 de septiembre de 1709. Este cardenal y arzobispo de Toledo, inmortalizado por Carreño de Miranda, muy poco conocido del público en general, fue un personaje clave en un momento intenso de crisis política en la Monarquía Hispánica en el reinado de Carlos II.
Basilio Gurrea Cárdenas fue un destacado político republicano moderado, muy vinculado a la vida municipal de Logroño, llegando a ser su alcalde en dos ocasiones, y de profesión odontólogo. Su carrera política comenzó siendo muy joven. Fue elegido concejal de la ciudad en el año 1903 por los republicanos unionistas. Tres años después fue segundo teniente de alcalde aunque dura poco en dicho cargo porque es suspendido por una causa de coacción electoral.
La Constitución de 1869, surgida de las Cortes Constituyentes que se habían elegido después de la Revolución Gloriosa de 1868, estableció una Monarquía para España, aunque mucho más liberal que la que había existido hasta entonces. Los sectores dominantes que habían derribado el sistema isabelino habían optado por esta solución porque no querían que el cambio que se estaba produciendo se radicalizase a través de una fórmula republicana de gobierno que desarrollase políticas sociales bajo principios verdaderamente democráticos. Una cuestión era derribar a Isabel II e impedir que los Borbones regresasen al trono, habida cuento de su descrédito, y otra muy distinta lanzarse a aceptar una República. No olvidemos que paralelamente el movimiento obrero español estaba experimentando un verdadero auge al calor de la Primera Internacional.
Pablo Iglesias planteó una lectura crítica de la denominada en aquella época la “Fiesta de la Raza” (doce de octubre) del año 1922, y lo hizo, lógicamente en clave socialista ante una España que, en su opinión, poco podía celebrar.
En los momentos en los que comenzó a tener fuerza el nacionalismo árabe, que se descomponía el Imperio otomano y que las potencias occidentales –Reino Unido y Francia- intervenían en el Próximo Oriente, en los inicios del siglo XX y ya en plena Gran Guerra, la cuestión del petróleo debe tenerse en cuenta como un elemento fundamental. En este artículo intentaremos dar algunas claves sobre esta cuestión.
El día 7 de febrero de 1862 moría en Madrid Francisco Martínez de la Rosa, destacada figura del liberalismo moderado de la época de la Regencia de María Cristina, además de literato en el Romanticismo español. Su importancia histórica radica en su protagonismo en la época del Estatuto Real. En este trabajo nos centraremos en su faceta política.
En el Camino del Grao de Valencia había una fábrica de conservas vegetales a principios del siglo XX. En septiembre del año 1908 los socialistas denunciaron la situación de las trabajadoras en la misma, que fue calificada en El Socialista de pésima, y hasta de infernal. Seguimos, por lo tanto, exponiendo la situación laboral y salarial en la España de los primeros decenios del pasado siglo, una preocupación constante dentro de nuestros intereses historiográficos.
El sistema político británico había cambiado con los procesos revolucionarios del siglo XVII y se fue perfilando en el XVIII, para asentar un modelo de monarquía parlamentaria. Al llegar la reina Victoria al trono, los dos partidos políticos –tory y whig- pasaron a conocerse como conservador y liberal, respectivamente.
Fernando de los Ríos realizó en noviembre de 1922 un ejercicio de historia para plantear una solución a la crisis social de principios de los años veinte en Barcelona y Cataluña. Cien años después rescatamos este ejercicio del destacado intelectual y humanista socialista.
El destacado sindicalista y socialista Manuel Cordero, panadero de profesión, estuvo en París en septiembre de 1922, dejando una viva impresión de la capital francesa de la posguerra.
Los Tercios constituyeron una de las fuerzas militares más importantes de la Historia Moderna hasta mediados del siglo XVII. Fueron la base de la potencia militar de la Monarquía Hispánica en tiempos de los Austrias, las unidades fundamentales de su Infantería y modelo para otros ejércitos. Aunque no fueron el grueso de las fuerzas militares al servicio de los Austrias españoles, habida cuenta de los constantes, múltiples y largos conflictos que la dinastía tuvo en dos centurias, y que obligaron a constantes reclutamientos y otras fórmulas para contar con efectivos militares, sí fueron su columna vertebral. origen debe situarse en las Coronelías que mandó Gonzalo Fernández de Córdoba -El Gran Capitán- en las Guerras de Italia en tiempos de Fernando el Católico. Los Tercios, como tales, nacieron también en Italia ya con el emperador rey Carlos cuando a finales del año 1532 se comprometió con el papa y los duques de Ferrara y Milán a mantener en Nápoles, Sicilia y la Lombardía sendos cuerpos de tropa para la defensa común, principalmente ante Francia. Así pues, en 1534 nace el Tercio de Lombardía y, al año siguiente, el de Sicilia y Nápoles, fruto del pacto mencionado. También se crearía el Tercio de Milán en 1537, que pasó a denominarse de Lombardía, ya que el anterior pasaría a ser el de Flandes. En 1538 se creó el de Cerdeña. Todos estos cuerpos militares eran los conocidos como Tercios Viejos. Los posteriores serían los Tercios Nuevos.