El homenaje a la memoria del socialista belga Edward Anseele en Gante desde Rodolfo Llopis

Historia

Edward Anseele (1856-1938) fue un destacado político belga, que se inició en el compromiso muy joven, siendo un activo periodista, especialmente en el periódico Vooruit! (“¡Adelante!”). También habría que destacar su labor como defensor de las cooperativas, comenzando con una panadería cooperativa y llegando a crear una red muy importante que puedo durar hasta la Gran Depresión.

 

Anseele fue concejal en Gante, parlamentario, y miembro del Partido Obrero Belga. En la época de entreguerras fue ministro en varias ocasiones.

Pues bien, en junio de 1948 los socialistas belgas organizaron un gran homenaje a su memoria con motivo de la inauguración de un monumento que le recordaría en Gante. A este evento fue invitado Rodolfo Llopis, que quiso rendir su particular homenaje en las páginas de El Socialista.

Llopis empezaba su artículo con un encendido elogio a la figura de Anseele, “un luchador de los tiempos heroicos”, de cuya generación solamente quedaban Louis de Brouckere y Camile Huysmans. Anseele se había destacado como organizador, y como ejemplo de fomento de la conciencia obrera desde Gante y Flandes hasta el resto de Bélgica.

El líder socialista español recordaba el origen humilde del belga, su inteligencia a pesar de no ser buen estudiante, y como rompió con su familia para “consagrarse a las ideas”. Había sido vendedor de periódicos, impresor, había organizado huelgas, creado cooperativas y mutualidades, y había sido protagonista indiscutible en el periódico Vooruit!, el que sería el órgano del socialismo flamenco. Pero también estaba el Anseele en el Ayuntamiento de Gante y en el Parlamento o ante los tribunales de justicia defendiéndose en muchos procesos que padeció, y por fin en el propio Consejo de Ministros de Bélgica. En las instituciones se distinguió por su independencia, por ser un polemista nato, un gran agitador y, de nuevo, un potente organizador. Llopis pensaba que su homenajeado encarnaba las virtudes del socialismo belga, una especie de combinación de idealismo y pragmatismo.

Pues bien, se había erigido un monumento en su Gante natal para recordar su memoria, y se había organizado una fiesta, a la que había sido invitado el líder socialista español. El homenaje tuvo lugar el 27 de junio de 1948, congregándose miles de personas. La víspera, las Juventudes Socialistas habían acampado en las afueras de Gante, desfilando por la noche a la salida del acto que tuvo lugar en el Teatro de la Ópera. La inauguración en sí tuvo lugar el domingo, un día de lluvia, pero que no había impedido la concentración. Hubo un desfile con un centenar de bandas socialistas de música, orfeones, coros y muchas banderas rojas. El socialismo belga se caracterizó, al igual que el alemán, por contar con muchas organizaciones. Allí estuvieron los gimnastas, las organizaciones culturales, los “amigos de la Naturaleza”, los grupos infantiles, las mencionadas Juventudes Socialistas, las Federaciones Provinciales, y los ministros, concejales y parlamentarios socialistas. También estuvieron presentes los sindicatos. Al parecer, este homenaje coincidía con el aniversario del Sindicato textil, de tanta fuerza en una Bélgica, potencia tradicional en esta industria. Dicha organización obrera aportó cuatro carrozas donde se explicaba la historia de la industria textil belga.

El ministro Delattra había compuesto un himno en honor a Anseele, que fue cantado por el coro de los mineros, titulado “La Batalla”, y que recordaba la intensa huelga minera de Borinage en 1885. Al parecer, cuando estaban a punto de desfallecer estos mineros en huelga recibieron la ayuda de la Cooperativa de Gante que les ofreció pan diariamente para poder sobrevivir ellos y sus familias, y de ese modo, pudieron resistir y vencer al final. Recordemos que Anseele había creado dicha Cooperativa.

Por la tarde hubo una representación en el Palacio de Fiestas con miles de personas en escena para escenificar distintos episodios de la lucha de la clase obrera belga: la primera huelga, la creación de la primera cooperativa, la primera elección de Anseele como diputado, la Primera Guerra Mundial, la conquista del sufragio universal, la Segunda Guerra Mundial y la liberación, la Internacional, etc.. Al terminar, desfilaron un conjunto de muchachas representando a los distintos Partidos Socialistas. Al PSOE le cupo el honor de desfilar el último. La muchacha iba vestida como una miliciana para representar la “lucha heroica del pueblo español”. Aquello provocó una gran ovación. Llopis afirmaba que los belgas sentían como suya la tragedia española.

El acto terminó con una promesa de fidelidad de los presentes al socialismo.

Hemos consultado el texto de Llopis en el número 5422 del 22 de julio de 1948 de El Socialista.

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