Comaposada reflexiona sobre burguesía y proletariado en 1912

Historia

Hemos dedicado muchas líneas a la figura del sindicalista y socialista catalán Josep Comaposada i Gili (1859-1933), y al regresamos periódicamente. En este apunte nos acercamos a sus reflexiones sobre la burguesía y el proletariado en 1912, a través de un artículo que publicó en marzo de ese año en Vida Socialista.

 

El planteamiento de Comaposada era contraponer la decadencia de la burguesía frente a la pujanza del proletariado en el momento en el que escribía este texto.

La supuesta decadencia burguesa se apreciaría en sus instituciones, formas de gobierno, en sus hombres y en su impotencia para resolver los mismos problemas planteados por ella misma. Frente a esta situación, la clase trabajadora demostraba una mayor capacidad, un prurito de mejoramiento y de total emancipación, que provocaba que se pusiera a estudiar para poder cumplir su papel en la historia.

La burguesía, nacida ayer, era ya vieja, decrépita era el término que empleaba. Había bastado apenas un siglo de existencia accidentada, y vinculada a los descubrimientos de la Revolución Industrial, para acabar con sus energías. Frente al feudalismo y otros sistemas anteriores que habían perdurado durante muchos siglos, cien años estaban bastando para terminar con la burguesía, siendo una clase perjudicial para el desenvolvimiento de la Humanidad.

Comaposada afirmaba que las clases estaban sujetas a las mismas leyes que regían la Naturaleza. El órgano que no ejercitaba su función al que estaría destinado por la Naturaleza, perdía primero su vigor y después terminaba por inutilizarse.

Pues bien, la burguesía no ejercitaba su inteligencia, no creaba, no producía, no estudiaba ni defendía sus privilegios, encomendando toda esta labor a los asalariados, no entendidos, aparentemente como obreros, sino que eran los ingenieros, químicos, directores de las empresas, etc.., es decir, los que estudiaban, perfeccionaban la tecnología, producían riquezas, y por ello percibían un salario. La burguesía se había convertido en un parásito social, viviendo a expensas de la clase laboriosa, en palabras de Comaposada.

Pero, aunque el autor no los menciona como obreros en sí, cuestión que llamaría a la reflexión sobre el tema de los trabajadores de cuello blanco, o de los grupos de trabajadores que dirigían los procesos productivos en el análisis marxista, sí habla del proletariado como continuador de la labor de progreso que había emprendido en su día la burguesía. En realidad, podemos concluir que, realmente, el socialista catalán nos está haciendo ver que esos trabajadores “directivos” eran fruto del esfuerzo de estudio y preparación del proletariado, asunto que había tratado más arriba.

En conclusión, la primera clase estaba llamada a desaparecer, impotente para resolver los conflictos sociales, mientras que la segunda se capacitaba cada día más para poder hacerse cargo de la obra de progreso, que no había de interrumpirse, es decir, parecía pronta la llegada del relevo en el protagonismo social e histórico. Por eso era deber del proletariado, en opinión de Comaposada, el trabajar para que terminase cuanto antes el predominio de la burguesía. En este medio de El Obrero, podemos acudir a la hemeroteca para acercarse a los trabajos que tenemos sobre Comaposada, y sobre los estudios realizados acerca de su vida y obra.

El artículo comentado se encuentra en el número del 3 de marzo de 1912 de Vida Socialista.

 
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