Economatos versus cooperativas: el análisis de Wenceslao Carrillo (1920)

Historia

Wenceslao Carrillo Alonso-Forjador (1889-1963), metalúrgico de profesión, fue uno de los fundamentales socialistas y sindicalistas de la primera mitad de siglo XX, destacando en la organización sindical metalúrgica ugetista de Asturias y de todo el Estado español, miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE, diputado, y en el exilio, desde Bélgica, de nuevo en la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista, sin olvidar sus responsabilidades durante la Guerra Civil.

 

En este trabajo Carrillo estudiaría una disyuntiva en relación con Asturias después de la Gran Guerra sobre qué era mejor para los trabajadores, los economatos puestos en marcha por las grandes empresas o las cooperativas de los trabajadores.

Se planteaba que, al igual que la clase trabajadora encontraba en el cooperativismo uno de sus medios más eficaces para luchar contra la clase patronal, ésta tenía su arma más poderosa en los economatos que abría.

Carrillo explicaba cómo el sindicato minero asturiano se había convencido de la necesidad de apartar a los obreros del economato de la empresa, creando en su sustitución una gran cooperativa para que los trabajadores organizados encontraran los artículos necesarios para el consumo en mejores condiciones que se daban en el economato patronal. Carrillo admitía que podía argumentarse que las empresas facilitaban los artículos más económicos en el economato que en la cooperativa, especialmente en el caso de la Real Compañía Asturiana, pero quería que se analizase el caso para demostrar el peligro de esa “economía”, a la que calificó de “economía a la inversa”.

Al igual que la Real Compañía Asturiana, la Empresa de Comillas tenía establecido su propio economato, de donde se surtían la mayoría de los trabajadores de aquellas minas. Con ocasión de una huelga el marqués de Comillas ordenó el cierre del economato, pretendiendo someter a los mineros por el hambre. Por entonces los mineros de Moreda no habían constituido su cooperativa, por lo que la presión sobre los mineros comenzó a dar sus frutos. No había pan, ni patatas ni alimentos básicos. El hambre apareció y con el le desánimos del espíritu de los huelguistas.

Pero los mineros del Concejo de Mieres tenían la Central de la cooperativa “La Fiesta del Trabajo”, con todo lo necesario para abastecer a los huelguistas de Moreda. Dicha cooperativa suministró alimentos para dichos los mineros y sus familias.

Por su parte, en Arnao, la Real Compañía Asturiana tenía establecido un economato donde los obreros podían adquirir los artículos a los mismos precios de antes de la Gran Guerra.

Los partidarios de este economato tendrían, según Carrillo, como principal argumento el de que los precios de los productos eran más bajos, y eso parecía innegable, pero los artículos estaban tasados, por lo que los obreros con crecidas familias tenían que completar su abastecimiento en los comercios particulares, pero muchos de ellos no lo podían hacer pues ya habían gastado su jornal en el economato de la empresa que, al parecer, cobraba por adelantado. Además, faltaban una serie de artículos indispensables que había que adquirir fuera. Por otro lado, lo que el economato cobraba de menos en los artículos que expendía, y esto parecía el principal argumento contrario a los economatos, salía de lo que quitaba a los obreros en sus jornales, porque debían ser mayores, el doble, en opinión de Carrillo, de lo que se cobraba en ese momento.

A la Real Compañía Asturiana le interesaba, en opinión de Carrillo, mantener el economato porque era una forma de sujetar a los obreros, negándose a hacerles otras concesiones que aquellas que puedan importarla menos que el perjuicio que pudiera acarrearla una huelga de un mes. Por eso se preguntaba cómo si la empresa, que decía haber perdido en 1919 seiscientas mil pesetas con el economato, se iba a negar a conceder un aumento del 20% en los jornales a cambio de la clausura definitiva del mismo.

Carrillo explicaba que los obreros de Arnao estaban luchando en ese momento como antes lo habían hecho los mineros de Comillas, con la diferencia que el sindicato metalúrgico no tenía, como el minero, una cooperativa que, en caso de huelga, pudiera proporcionar a los trabajadores y sus familias lo necesario para resistir. Por eso, recomendaba que adoptasen como táctica de lucha el cooperativismo para conseguir mejoras sin sacrificios. Mientras los trabajadores de Arnao no estableciesen su cooperativa carecerán de un imprescindible medio de combate frente al poder de la Real Compañía Asturiana.

El artículo se publicó en el número 3529 de El Socialista de 3 de junio de 1920. Sobre Carrillo Alonso-Forjador podemos acudir al siempre imprescindible Diccionario Biográfico del Socialismo Español, y al libro Wenceslao Carrillo Alonso-Forjador (1889-1963), Madrid: Fundación Anastasio de Gracia-FITEL, 2010.

Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido