El homenaje de la Internacional Socialista a la memoria de Matteotti

Historia

En 1954 se cumplió el treinta aniversario del asesinato de Matteotti, cometido el 10 de junio de 1924. Por boca de su secretario, Julius Braunthal, la Internacional Socialista le rindió un homenaje. Braunthal fue un socialista austriaco, periodista, y perseguido por el fascismo, pero que consiguió huir a Londres, para luego ser un protagonista indiscutible del internacionalismo socialista de posguerra, además de ser autor de una Historia de la Internacional.

 

En este artículo nos acercamos al texto que escribió sobre el aniversario porque nos ofrece una interpretación de la vida y obra del destacado socialista italiano, de la realidad italiana previa al triunfo del fascismo, y de repasar lo que hizo el internacionalismo ante su brutal asesinato.

Braunthal recordaba en el texto que publicaron los periódicos socialistas, incluido El Socialista español, que Matteotti no había sido la primera víctima de las dictaduras totalitarias, ni la última. Había muchos camaradas ignorados, pero también era cierto que la figura del socialista italiano se había destacado por su “noble vida y por su muerte trágica”, simbolizando, en cierta media, al que consideraba el heroísmo del socialismo y los “progresos dolorosos de su lucha”.

Matteotti habría consagrado su vida al servicio de los ideales socialistas. El idealismo le había conducido, como a otros intelectuales nacidos en el seno de la burguesía, al lado de los obreros. No tuvo miedo cuando tuvo que responder ante los tribunales por su hostilidad a la Gran Guerra, siendo condenado a una larga pena en una prisión siciliana. Con la misma valentía, siempre según Braunthal, resistió la fuerza del comunismo, que irrumpió con fuerza entre los trabajadores italianos de posguerra, oponiéndose a la dictadura del proletariado. En este sentido el secretario general de la Internacional recordaba cómo el comunismo se había ganado el apoyo de la mayoría del Partido Socialista. Por eso se hizo necesaria una fuerza de convicción y voluntad poco comunes para enfrentarse a esa situación. Turati, Treves y Modigliani fueron claros exponentes de esa fuerza. Al respecto, recordaba el discurso de Turati en el Congreso del Partido en 1919 donde intentó poner en guardia a los trabajadores italianos, indicando que el comunismo desencadenaría una reacción brutal de las clases burguesas.

Matteotti compartía esta visión, aunque fue más lejos que Turati. Rechazó la idea de la dictadura del proletariado porque conduciría al socialismo a la catástrofe, pero, sobre todo, porque suponía la destrucción de la libertad. A los maximalistas del PSI, que reivindicaban la dictadura porque pensaban que era la única que podría frenar la amenaza de la dictadura fascista, Matteotti les respondió que la libertad no era un arma táctica, sino una idea universal, sin la cual los objetivos del socialismo no tenían sentido alguno.

Como es sabido, apenas tres años después del discurso de Turati el fascismo triunfaba en Italia. Mientras ocurría esto el socialismo italiano vivió una intensa división, un asunto al que nos hemos acercado en El Obrero en alguna ocasión. Pero si hasta entonces la unidad se había ido manteniendo, ahora se producía la escisión. Matteotti pasaba a ser secretario de una nueva formación, el Partido Socialista Unitario, con Turati, Treves y Modigliani.

Matteotti no se dejó intimidar por el terror fascista y se opuso al mismo. En este sentido, publicó Un año de dominación fascista. Braunthal consideraba que era un libro sobrio, pero a la vez emocionante, una crónica sin comentarios, día a día, de las palabras, hechos y gestos de los jefes fascistas.

Después llegaría su famoso discurso en la Cámara de Diputados en junio de 1924, pocos antes de ser asesinado. A pesar de la ley electoral hecha a la medida del Partido Fascista, los socialistas habían resistido. Matteotti atacó los métodos gracias a los cuales Mussolini había ganado las elecciones: asesinatos de trabajadores y ataques a imprentas socialistas, pillaje de hogares, incendios y fraudes electorales a gran escala. El discurso tuvo una enorme resonancia en Italia. Al día siguiente desapareció.

Braunthal recordó cómo la Internacional Socialista y los Partidos Socialistas reaccionaron ante la noticia del asesinato de Matteotti. Adler, a la sazón secretario de la Internacional en aquel momento, envió un mensaje de dolor y homenaje a los socialistas italianos, y que abrió un gran movimiento de protestas con asambleas de los Partidos Socialistas, y que fue agradecido por el socialismo italiano. Así pues, el socialismo internacional se movilizó para intentar sacudir la conciencia de las opiniones públicas. Además, Braunthal recordó que Vandervelde, a la sazón ministro de Exteriores de Bélgica, desairó a Mussolini en la Conferencia de Locarno, como hemos estudiado en El Obrero.

La Internacional se preocupó de traducir la obra de Matteotti al francés, inglés y alemán para difundirla. También bautizó con su nombre el Fondo que se había creado para asistencia al movimiento obrero de países privados de democracia, y decidió elevar un monumento que le recordase en la Casa del Pueblo de Bruselas. El monumento sería inaugurado en septiembre de 1927 en un acto presidido por el británico Henderson, que en ese momento era el presidente de la Internacional. Sobre el zócalo de la piedra conmemorativa, donde figura en relieve la efigie de Matteotti, se levantaba un pilar que sostenía un corazón envuelto en llamas. En el pilar se grabó la siguiente inscripción:

“Este corazón ardiente ha latido por la libertad”

El Socialista publicó el texto de Braunthal en su número 5721 del 3 de junio de 1954.

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