La propaganda socialista a fines del XIX

Historia

En distintas ocasiones hemos estudiado cómo desde El Socialista se hacía pedagogía acerca de la forma en la que había que organizar una agrupación socialista, ser un buen militante y buen orador, así como sobre las obligaciones de todo buen socialista, etc. Pues bien, en esta nueva entrega estudiamos la importancia que daba la organización socialista a la propaganda, y de los procedimientos para realizarla con éxito.

 

Para los socialistas la propaganda era una labor permanente, sin negar que había circunstancias más favorables que otras para realizar. En todo caso, la propagada siempre era buena, sin negar que se sacaba más provecho de la misma en períodos electorales, en la manifestación del primero de mayo y en las ocasiones en las que había “efervescencia” en la masa obrera, es decir, imaginamos en huelgas, asambleas, fiestas, etc.

La propaganda no consistía exclusivamente a dar a conocer las ideas y la táctica socialistas, sino que debía extenderse a recomendar la organización obrera, para luchar contra la explotación patronal a fin de mejorar la suerte de la clase obrera, pero también para atender a otras necesidades de los explotados. Era fundamental fomentar el espíritu asociativo entre los obreros, aunque no aplicasen este principio solamente a la defensa de sus salarios y a la mejora de las condiciones laborales. Había que combatir el aislamiento de los trabajadores, un objetivo provechoso para ellos y para la causa del socialismo.

El trabajo de propaganda debía realizarse con preferencia en la localidad en la que se residía, aunque también, en la medida de las posibilidades, en las localidades cercanas, especialmente si no se había hecho nada o muy poco. Había que organizar Agrupaciones Socialistas y Sociedades de resistencia donde hubiera suficientes elementos.

La lectura de los periódicos obreros era un objetivo prioritario para los socialistas por su propio valor pedagógico. Había que contribuir a la difusión de las publicaciones por todos los medios, a amigos y conocidos.

A la altura de la primavera de 1897 El Socialista ponía como ejemplo de esta labor de propaganda el trabajo realizado en Vizcaya y Galicia. Los socialistas vizcaínos habían logrado crear diez Agrupaciones, tener representantes municipales, dar vida a un semanario que se publicaba en Bilbao y hacer sentir su influencia en la capital y en la región minera. Su actividad y propaganda, sus constantes sacrificios pecuniarios y la prisión que habían sufrido muchos de ellos se habían visto coronados con éxito.

Por su parte, los socialistas de Pontevedra y Vigo, relativamente nuevos en el movimiento obrero, habían podido también, gracias a su esfuerzo, organizar a muchos trabajadores. Los de Pontevedra habían conseguido asociar a muchos labradores de los alrededores, consiguiendo éxitos en las elecciones municipales. Por su parte, los de Vigo había organizado a los trabajadores del ramo de la construcción de las localidades próximas y difundido el espíritu socialista entre los trabajadores de otros oficios.

Hemos trabajado con el número 589 de El Socialista, del 18 de junio de 1897. En la hemeroteca de El Obrero el lector interesado en estas cuestiones organizativas del movimiento obrero socialista encontrará distintos trabajos sobre estas materias.

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