La crítica socialista al ministro Coello de Portugal en el verano de 1921

Historia

La visita que realizaron Largo Caballero, Cordero y Blázquez, representando a la UGT y al PSOE, al ministro de la Gobernación, y que hemos estudiado en un artículo anterior, provocó en el socialismo español una intensa crítica hacia dicho ministro, y en parte hacia el Gobierno. Dicha posición se plasmó en las páginas de El Socialista.

 

El periódico obrero interpretaba que la elección del ministro, el conde de Coello, por parte de Antonio Maura se debía a que era un “hombre de armas”, y amante del “orden social”, así como enemigo de cualquier innovación que supusiera un aumento de las libertades. Maura había optado, según esta versión, por una renovación de los métodos que le habían dado notoriedad desde la Semana Trágica.

Para los socialistas, como ya apuntamos en el artículo de la visita, el nuevo ministro se había destacado por la represión de la organización obrera en Zaragoza cuando había estado allí destinado de gobernador civil, en clara oposición a lo que se explica en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia sobre este personaje. El periódico opinaba que este había sido el mérito para ser nombrado como ministro. Y en la primera ocasión que había tenido para cambiar impresiones con los representantes obreros no había dejado de mostrarse “enamorado” de los procedimientos empleados en la capital aragonesa.

El único objetivo o preocupación del ministro, a juicio de los socialistas, era que no padeciera la seguridad del Estado. En cambio, no tendrían importancia el restablecimiento de las garantías constitucionales, el respeto de los derechos de asociación y reunión, ni la necesidad de poner freno a las actuaciones de los gobernadores civiles que infringirían las leyes para dañar a las organizaciones obreras. Es más, el diario aludía que ni tan siquiera la ley importaba al ministro como habría manifestado a los representantes de las dos organizaciones. En realidad, esa observación estaría bien, para los mismos, enemigos de la legalidad y el orden social vigentes, siempre y cuando se aplicase ese deseo a todas las leyes y no solamente a las que tenían que ver con los derechos de los ciudadanos.

En conclusión, para el periódico socialista el nuevo Gobierno iba contra la organización obrera porque veía en la misma un peligro a la seguridad del Estado. El ministro había expresado que era intolerable que los obreros establecieran lazos de solidaridad entre sus respectivas asociaciones, atendiendo a sus deseos de mejora. Pero no parecía mal, en cambio, que los empresarios formasen un grupo único. En todo caso, los socialistas consideraban que no todos los miembros del Gobierno de Maura eran tan reaccionarios como Coello de Portugal o De la Cierva. También estaban Cambó, Francos Rodríguez y el marqués de Cortina, que habían expresado ante la opinión pública posturas distintas.

Hemos consultado el número 3908 de El Socialista de 22 de agosto de 1921, así como nuestro trabajo publicado en El Obrero el día 3 de agosto de 2021.

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