Fabra i Ribas y la clase obrera ante la autonomía catalana en la República

Historia

Fabra i Ribas pronunció una extensa conferencia en el VIII Congreso Regional de la UGT de Cataluña, celebrado en diciembre de 1931 en Barcelona. Habló de muchas cuestiones sociales y económicas que iremos abordando en varios artículos por la destacada posición de nuestro protagonista. En el presente nos interesa plasmar su opinión sobre la postura de la clase obrera ante el proceso autonómico abierto con la Segunda República en Cataluña.

 

Ante la presentación del Estatuto y la existencia de la Generalitat, en su opinión, la postura de la UGT se debía basar en la adopción de una postura intermedia, ni adhesión ni agresión. Si se pedía colaboración había que brindarla sin límites, pero solamente para todo aquello que significase mejorar la organización del trabajo político y administrativo de la República, una autonomía tan amplia como fuera posible. Pero no se podía colaborar, ni tan siquiera abstenerse, si lo que se pedía eran apoyos a políticas que supusieran el establecimiento de hechos diferenciales entre la clase obrera catalana y la del resto de España.

Fabra recordaba que la clase obrera en Cataluña había estado dividida, “desgraciadamente”, en varias tendencias, que se habrían combatido en ocasiones de forma encarnizada. Pero recordaba que todas ellas habían elegido la lengua castellana cuando habían tratado de fundar escuelas o de publicar periódicos, al considerar que era instrumento de enseñanza y como vehículo de expresión. Fabra i Ribas era contundente al señalar que cuando se había querido establecer una excepción a esta regla, se había creado una especie de “socialismo de vía estrecha que justificara la publicación de un periódico en lengua vernácula”. Esa lengua era amada por todos los catalanes, pero consideraba que no era el medio más apropiado para fomentar la solidaridad entre todos los obreros.

La Sección Catalana de la UGT no debía permitir que se privara a los obreros catalanes de unos conocimientos que los colocarían en situación de inferioridad no sólo para trabajar en otras regiones de España y en los países de lengua castellana, sino también para intervenir en reuniones y congresos. La causa de los obreros catalanes, y que constituían la mayoría e la población de Cataluña, era, terminaba, la misma que la de los demás obreros del resto de España. No podía haber hechos diferenciales, y habría un común objetivo que era la consolidación de la República, además del engrandecimiento de Cataluña.

Hemos consultado el número 7126 de El Socialista, del 11 de diciembre de 1931.Fabra i Ribas es un viejo conocido de nuestros lectores, como se podrá comprobar en la hemeroteca de El Obrero.

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