El problema de la escasez del bacalao por la Gran Guerra

Historia

El bacalao ha sido uno de los pescados más importantes de la dieta popular histórica española, por su facilidad para conservarlo en salazón. La Primera Guerra Mundial provocó también en este alimento un problema, como vaticinaba El Mercantil Valenciano, un periódico que, al parecer, dedicó mucha atención al problema de las subsistencias en la Primera Guerra Mundial.

 

El periódico apuntaba a que el precio del bacalao iba a subir, de tal manera que los pobres no podrían consumirlo y para los ricos llegaría a ser un artículo de lujo. El problema provenía del acaparamiento que estaban haciendo tanto el gobierno alemán como el británico de la producción islandesa y noruega, que eran los dos países que, durante el verano, surtían a Europa de este alimento. En invierno, el mercado procedía del “Labrador”.

Al parecer, los alemanes no solían consumir bacalao, pero ante la escasez de subsistencias por la guerra el gobierno alemán estaba promoviendo la introducción en el país de la salazón, comprando miles de toneladas en los dos países nórdicos señalados, y vendiéndolo a menos precio del que le costaba. Pero, además, de esta importación masiva, las autoridades habían emprendido una verdadera campaña para fomentar el consumo del bacalao enseñando recetas y formas para guisarlo, además de demostrar su valor nutritivo. El precio de venta estaba, además, regulado.

Este hecho había provocado que en España el quintal de 50 kilogramos, que costaba entre 50 y 55 pesetas, no podría venderse a menos de 75, siendo de temer que, además podía aumentar más porque los fletes y seguros, por la propia guerra, estaban elevándose. Ante este hecho El Socialista se lamentaba de que el gobierno no se estaba enterando de lo que se avecinaba. Para intentar aminorar las consecuencias el periódico levantino defendía que se suspendiesen temporalmente los derechos arancelarios que, además, calificaba de altísimos, y probaban hasta que punto se hacían gravitar los impuestos sobre las clases pobres. En todo caso, los socialistas se temían que las autoridades no se ocuparían del problema hasta que se presentase con toda su crudeza, para luego decir al país que el problema era muy complejo.

Hemos trabajado con el número 2193 de 26 de mayo de 1915 de El Socialista.

Etiquetado como :
Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido