El nacionalismo bretón entre el XIX y el XX

Historia

Bretaña había conservado durante el Antiguo Régimen sus peculiaridades jurídicas e institucionales aunque estuviera incorporada al Reino de Francia desde 1532. Pero el rey se había comprometido al mantenimiento del parlamento. El Coutumier de Bretagne era el garante de estas libertades.

 

Pero la Revolución Francesa terminó con todas las peculiaridades jurídicas e instituciones existentes en Francia. Curiosamente, el Club Bretón fue el origen del Club de los Jacobinos, que como bien sabemos, fueron adalides del centralismo. El 4 de agosto de 1789 se abolieron las instituciones bretonas, provocando las revueltas del oeste francés, lideradas por Armand Charles Tuffin de la Rouérie y Jorg Cadoual, que terminarían siendo considerados mártires por el nacionalismo bretón posterior. Estas revueltas fueron más complejas porque tuvieron un evidente componente contrarrevolucionario.

Durante el siglo XIX se produjo un fenómeno común a casi todos los nacionalismos sin Estado, es decir, el relativo al renacimiento cultural y lingüístico. En este caso, algunas figuras como Théodore Hersat de la Villamarqué, Aougust Brizeug o Prosper Proux, fueron muy importantes. En 1843 Aurélien de Courson creó la Asociación Bretona, dedicada al estudio de la historia y la cultura de Bretaña. En la misma se promocionó mucho también el estudio de los pueblos celtas. Esa conexión con lo celta llevaría a la creación en 1878 de la Asociación Celto-Bretona.

En 1865 apareció la revista Feiz ha Breiz (Fe y Bretaña), ultracatólica, y donde colaboraban todos los escritores en lengua bretona. En 1887 la Tercera República, a través de una ley Ferry se proscribían las lenguas que no fueran el francés en la enseñanza. Eso movilizó a la revista para exigir que se siguiera enseñando su lengua en las escuelas. La revista aunaría, y muy especialmente a partir del siguiente siglo, la causa nacional bretona con planteamientos muy conservadores.

En 1898 se fundaba la Sociedad Nacional de Bretaña por Charles Le Goffic, Régis de l’Estourbeillon y Anatole Le Braz. La Sociedad demandaba la enseñanza en bretón, y que se emprendiera un proceso de descentralización administrativa pero si ir más allá en relación con reivindicaciones de signo político. Al no articular esta cuestión, en realidad, no fue una organización muy operativa. En todo caso, en 1911 se transformaría en la Unión Regionalista Bretona.

Un nacionalismo más progresista se articuló en 1900 a través de la Federación Socialista de Bretaña, fundada por el escritor Émile Masson, que en 1912 puso en marcha su órgano de expresión, Brug. Esta publicación tuvo un carácter socialista y libertario, demandando la enseñanza del bretón. Por su parte, el padre Perrot crearía la Bleun Brug, un movimiento religioso cercano al escultismo.

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