Laboristas y elecciones parciales desde la óptica socialista española en los años veinte

Historia

En varias ocasiones hemos estudiado el interés que suscitó a los socialistas españoles el incremento de la importancia del laborismo británico en el período de Entreguerras, dedicando mucha atención a las distintas elecciones y, especialmente a las favorables para los laboristas, con sus llegadas al poder en los años veinte. En esta misma línea hemos encontrado un artículo en El Socialista donde se hace un breve análisis del sentido de las elecciones parciales británicas y su relación con los laboristas. Recordemos que el sistema electoral británico se organiza por distritos. Al quedar uno vacante por distintas circunstancias hay que proceder a una nueva elección.

El artículo comenzaba dando la noticia de la victoria amplia del laborista Oswald Mosley en una elección parcial en 1926. Recordemos que Mosley fue una figura política británica muy especial. Comenzó su carrera política en el seno del conservadurismo, ganando un escaño en 1918, destacando en los Comunes como un orador muy ágil y un político con evidente protagonismo. Pero la posición del Partido Conservador en relación con Irlanda hizo que se convirtiera en un diputado independiente crítico, y al lado de la oposición. De ahí pasaría al Partido Laborista Independiente. Cuando el gobierno cayó en octubre de 1924, Mosley tuvo que elegir otro distrito para poder salir como diputado porque en el antiguo no lo conseguiría, habida cuenta de que era muy conservador y lo había ganado gracias a la influencia de su familia. Se enfrentó a Neville Chamberlain, y a punto estuvo de derrotarlo, pero no lo consiguió. Pudo regresar a la Cámara de los Comunes cuando quedó vacante un escaño laborista en 1926, justo en el momento en el que estamos tratando en este artículo. Como todo el mundo sabe, Mosley derivaría pocos años después hacia el fascismo, siendo el protagonista del mismo en el Reino Unido.

Para El Socialista las elecciones parciales británicas tenían su importancia porque se convertían en un barómetro que reflejaba el estado de opinión, y tenían un valor instructivo para el gobierno y los partidos. Desde las elecciones de 1924 que llevaron al poder a los conservadores de Baldwin, se habían producido 25 elecciones parciales, habiéndose presentado los laboristas en todas menos en tres. En las 22 restantes se enfrentaron los tres partidos, es decir, conservadores, liberales y laboristas. En el artículo se comparaban los resultados en esos distritos entre las generales y las parciales, comprobándose que, mientras en las primeras ganaron los conservadores en votos y actas (14), frente a laboristas (5) y liberales (3), en las parciales los segundos habrían ganado, sacando 10 diputados, frente a los conservadores, aunque éstos habían conseguido un diputado más.

Para los socialistas españoles el Partido Laborista era la formación política más fuerte en ese momento, y el electorado estaba perdiendo su fe en los “partidos burgueses”, acentuándose el declive de los liberales. Se auguraba que si seguía así la tendencia política los conservadores se verían incapacitados para gobernar. Recordemos que los laboristas ganarían las elecciones de 1929.

Hemos consultado el número 5591 de El Socialista, de 5 de enero de 1927.

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