La Revolución Gloriosa para el PSOE

Historia

En septiembre de 1868 estalló la Revolución Gloriosa que terminó con el reinado de Isabel II, y abrió un nuevo período político donde se pusieron en marcha dos experiencias políticas, una monárquica parlamentaria democrática, y la Primera República, dentro de lo que los historiadores conocen como el Sexenio Democrático.

Aprovechando las celebraciones por el aniversario de la Revolución, un hito entre los republicanos, aunque también entre los anarquistas, dados los orígenes republicanos de muchos libertarios españoles, así como la dimensión, en este sentido, que adquirieron algunos fenómenos como el cantonalismo, sin olvidar que en ese momento se ponía en marcha la Primera Internacional con un evidente protagonismo anarquista en España, el PSOE hizo su propia interpretación de este hecho histórico. Creemos que tiene importancia acercarnos a las lecturas que las formaciones políticas han hecho de la Historia, porque nos ofrecen mucha información de los propios partidos, sus ideologías y estrategias políticas. En este caso concreto nos interesa porque dicha interpretación se vincula a la crítica que el PSOE llevaba décadas haciendo a los republicanos.

Las celebraciones son del otoño de 1901, y el artículo de El Socialista es de primeros de octubre de ese año, con el título de “La Revolución de Septiembre”.

El periódico obrero socialista consideraba que la Revolución de 1868 culminaba el proceso revolucionario de la burguesía española, iniciado en 1812, y que había tenido en Mendizábal un elemento clave por su dimensión económica. En 1868 la “clase media” se había hecho dueña por completo del poder, sin que ya pudiera temer, en los inicios del siglo XX, que lo perdiera, ni por decisiones reales ni por pronunciamientos.

La Revolución había conseguido la consagración de las libertades, pero también el dominio de la “clase capitalista”. En consecuencia, el periódico consideraba que era más riguroso que celebrasen su aniversario los burgueses que los obreros, aunque en honor a la verdad, se reconocía que constituía una etapa importante en la Historia de la emancipación de los trabajadores. En todo caso, los socialistas planteaban que había que considerar a la Revolución de 1868 como un punto de partida.

En esa misma línea reconocían avances desde el Sexenio. Si bien era cierto que la Restauración borbónica había supuesto una evidente merma de las libertades, se habían restablecido muchas de ellas, admitiendo, en cierta medida, que se tenía una democracia, al menos en apariencia, como imperfecta. Y lo era porque, aunque se había avanzado en las leyes, no así en las costumbres, por lo que el pueblo español seguía viviendo en una suerte de servidumbre. La causa de esta situación había que buscarla en los que gobernaban, en alusión a los partidos dinásticos (conservador y liberal), pero, y esto era el leit motiv del artículo, también en los partidos republicanos, que eran denominados como populares o progresivos.

Cuando se estableció Restauración los republicanos habían optado por una estrategia política, siempre siguiendo el artículo, con la que los socialistas no estaban de acuerdo. No habrían emprendido una labor de pedagogía política en un país con falta de cultura política, con el fin de trabajar en la transformación en el plazo medio o largo, porque se habría optado por pretender el inmediato derrocamiento de la Monarquía (pensamos que el periódico debía tener en mente, entre otras cuestiona a la estrategia de Ruiz Zorrilla y sus seguidores, sempiterno conspirador durante el último cuarto del siglo XIX), que, por otro lado, al no ser combatida de forma adecuada en el terreno de los derechos se había estabilizado en España durante ese período.

La falta de esa cultura política en España, y la inacción de las fuerzas progresistas habían sido terreno abonado para el caciquismo, suplantando la voluntad general o popular. El sistema político y económico de la Restauración habría conseguido que el pueblo cayese en la indiferencia, en una alusión a lo que podríamos considerar como el triunfo de la desmovilización política, uno de los enemigos de la estrategia del PSOE.

El periódico obrero consideraba que los republicanos debían practicar un examen de conciencia y una reflexión sobre el pasado, aprovechando el aniversario en ese primer año del siglo XX.

Finalizaba el artículo reconociendo el carácter redentor de la Revolución de 1868, pero siempre que se completase lo iniciado, como se había explicado.

Hemos trabajado con el número 813 de El Socialista como fuente. Para conocer la estrategia política del PSOE en esta etapa podemos acudir al libro de Santos Juliá, Los socialistas en la política española: 1879-1982, Madrid, 1997.

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