Anarcosindicalistas, socialistas y la abstención en las elecciones de 1936

Historia

La posición de la CNT en las elecciones durante la Segunda República constituye un factor a tener en cuenta a la hora de explicar los resultados de las mismas. La participación y la abstención de sus militantes y simpatizantes ayudan a entender, en parte, las victorias y las derrotas de las izquierdas, aunque no solamente, ya que hay más condicionantes, pero los anarcosindicalistas eran un porcentaje muy alto de la población en determinadas regiones. La participación ayudó en los comicios municipales que trajeron el nuevo régimen en abril de 1931, y también en la victoria de las izquierdas en las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de ese mismo año. Pero la abstención fue clave, además de la desunión, para explicar la grave derrota de las izquierdas en el otoño de 1933 y, por fin, la nueva movilización ayudaría considerablemente a la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, estando la CNT siempre fuera de cualquier acuerdo, conjunción o coalición, dado su genuino apoliticismo. Las estrategias de la primera organización sindical de España, así como el comportamiento individual de los anarcosindicalistas no son, por lo tanto, cuestiones secundarias cuando se hace la Historia electoral de este intenso período histórico.

 

La situación generada a raíz de la intensa represión padecida por la Revolución de octubre del 34, y la confluencia, extremadamente trabajosa, que llevó a la formación del Frente Popular, aunando a gran parte de las fuerzas republicanas, con los socialistas y los comunistas, provocaron que la CNT se replanteara su estrategia radicalmente antielectoral, que se había producido en noviembre de 1933, cuando el anarcosindicalismo se había sentido profundamente decepcionado con lo que se había hecho en el Bienio Reformista. La CNT vivió un constante debate durante todo el año 1935. Nunca se renunció al apoliticismo propio del anarcosindicalismo, pero se plantearon posturas sobre el mal menor que suponía votar a las candidaturas de izquierdas, y se habló mucho desde Tierra y Libertad del concepto de abstención activa, es decir, considerar que igual de negativo era votar que no votar. En enero de 1936, en el Pleno Nacional de la CNT se tomó una decisión fundamental que ratificaba el principio de la abstención activa, pero, por otro lado, se acordó que no se realizaría ninguna campaña contra las elecciones como en el pasado. En definitiva, no se renunciaba a los principios, pero no se iba a ser combativo contra las elecciones. Esta nueva situación provocaría que muchos anarcosindicalistas acudieran a votar, animados por algunos líderes que recordaban la experiencia represora de la derecha en el último Bienio, aunque también es cierto que otros muchos militantes se mantuvieron al margen de las elecciones. Que la abstención bajara en febrero de 1936 tiene que ver, además de con el potencial movilizador del Frente Popular, con esta postura de la CNT.

Por otro lado, no cabe duda que, a finales de enero, las otras izquierdas temían, a la vista de la ratificación del principio de la abstención activa y de la experiencia, que los anarcosindicalistas se abstuvieran.

Precisamente uno de esos temores fue formulado por los socialistas en relación por lo acordado por la CNT en Barcelona, y que se manifestó en las páginas de El Socialista, en un artículo con un significativo título de “Abstenerse en esta ocasión es votar a las derechas”.

El periódico socialista no podía dejar de ser crítico sobre el concepto de abstención activa recomendado por la CNT, aunque, para no herir susceptibilidades en un momento transcendental en el que había que conseguir votos y aunar esfuerzos, se realizaba dicha crítica con prudencia, “para no rozar las convicciones de los confederados”, además de calificar a la organización de prestigiosa, aunque, bien es cierto que también se hablaba de la “tozudez” que mantenían en el tiempo los “camaradas sindicalistas”, reconociendo, por otro lado, que había Secciones que la experiencia histórica les había hecho no desertar de “la batalla electoral”.

Los socialistas no querían entrar en la filosofía del apoliticismo del anarquismo, sino emplear argumentos más prácticos muy vinculados con el momento que se estaba viviendo, porque pensaban que la táctica cuando perdía elasticidad y se confundía con la doctrina acababa con la eficacia de ésta. El artículo quería demostrar que la abstención no había favorecido el desarrollo de la CNT. Sus militantes habían sufrido las distintas violencias que generaba el capitalismo, como les había ocurrido a los socialistas. Se podía aceptar que los fracasos de la democracia apoyaran la idea insurreccional de la CNT. En ese sentido, no podemos olvidar el papel socialista en relación con la Revolución de 1934. Pero cuando la violencia era derrotada, el periódico se preguntaba: ¿qué ocurría con los camaradas encarcelados? Esos militantes deseaban salir para continuar en la lucha, y eso solamente se podía conseguir con la aprobación de una amnistía, uno de los ejes del programa del Frente Popular. La amnistía debía ser votada en las Cortes, y solamente se podía sacar adelante con una mayoría de izquierdas.

Si la reacción ganaba se padecería un retroceso en la acción de los trabajadores, porque, aunque las derrotas no desanimaban a las fuerzas obreras, si robustecían los medios represivos de la reacción. Abstenerse, pues, en ese momento considerado como dramático para el proletariado español, no era honrar al apoliticismo filosófico del anarquismo, sino hacer política, en realidad, y solamente a favor de las derechas.

Los socialistas estaban apelando al voto útil, al abandono de lo que, en realidad, consideraban como un error, dada su defensa a ultranza de la acción política como fundamental para a emancipación obrera. Había necesidad de unidad, de acumular votos en las urnas para que las izquierdas recuperasen el poder después de la experiencia de un bienio considerado como verdaderamente negro.

El artículo empleado como fuente para este trabajo se publicó en el número 8047 de El Socialista. Las ideas anarcosindicalistas pueden consultarse en una amplia bibliografía, pero recomendamos la monografía más reciente de Julián Vadillo Muñoz, Historia de la CNT. Utopía, pragmatismo y revolución, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2019, especialmente, las páginas 219 y siguientes.

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