La vida obrera en Puerto Rico hacia 1915

Historia

En El Obrero hemos estudiado el inicio del movimiento obrero en Puerto Rico. En el presente trabajo recogemos el artículo que escribió G.W.Perkins, a la sazón presidente de la Unión Internacional de Tabaqueros, en 1915, después de girar una visita a Puerto Rico donde estudió las condiciones de los trabajadores del país. El trabajo se publicó en el periódico Justicia de la Federación Libre de los Trabajadores de Puerto Rico, recogido por El Socialista en sus páginas en noviembre de 1915. Nos interesa porque aporta un material para conocer los métodos de explotación que padecían los tabaqueros y las condiciones de vida de los trabajadores portorriqueños en esta segunda década del siglo XX.

 

Perkins afirmaba que Puerto Rico había pasado de ser explotado por España durante muchos siglos a serlo por las corporaciones y trust norteamericanos.

Así pues, la American Tobacco Company poseía casi todas las tierras dedicadas a la plantación de tabaco. Si antes de la ocupación norteamericana se dedicaban al cultivo de tabaco unos 5.900 acres de terreno, la cifra alcanzaba en ese momento los 25.000 acres, controlados, como se afirmaba por el trust. El valor de los cigarros exportados a los Estados Unidos se había multiplicado desde el 98.

En relación con la vida de los tabaqueros, Perkins afirmaba que poco antes de la ocupación los que trabajan en pequeñas fábricas recibían un salario de tres o cuatro pesos semanales. Pues bien, a la altura de 1915 esos trabajadores de pequeñas fábricas habían visto reducirse su salario, ya que percibían entre 2’50 y 3’50 pesos semanales. También pasaba con los trabajadores de las grandes fábricas. De los salarios de 8 a 10 pesos semanales se había bajado a 5 en la parte baja de los mismos.

Los norteamericanos habían intentado poner a los niños y a las mujeres bajo el sistema de “los mazos y envolvedores” para ir gradualmente reduciendo los salarios por medio del viejo procedimiento de cambiar los tamaños de las vitolas.

La mayor parte de los trabajadores agrícolas no sabía leer ni escribir, aunque los Estados Unidos habían iniciado un nuevo sistema educativo. Por otro lado, vivían en casas en un mal estado. Perkins había visitado esas viviendas, que eran bohíos de un solo cuarto sin división interna y sin muebles o de muy baja calidad. En esas chozas no había agua ni servicios. Los campesinos tenían que ir a los ríos o arroyos para buscar el agua. En los bohíos vivían las familias, generalmente muy numerosas con la pareja y entre cinco y diez hijos. Se construían con palos, y se techaban con paja y hojas de árboles. Llegó a ver familias enteras que se refugiaban en sus chozas con los animales para librarse de la lluvia. También vió que en algunas de estas chozas o bohíos se secaba el tabaco.

Las viviendas de los trabajadores de las ciudades eran algo mejores, pero lejos de unas adecuadas condiciones sanitarias.

Los salarios eran bajos, entre 30 y 52 centavos diarios. Perkins consideraba que Puerto Rico no podría ser un país industrial, pero bien gobernado y con leyes sociales podría llegar a disfrutar de una condición y clase de vida satisfactoria para sus habitantes. Puerto Rico estaba en la zona tropical, con tierras fértiles que no exigían muchos cuidados. Con una debida “disposición” de las tierras y la oportunidad de poder explotarlas en su propio interés, y no en el de las grandes compañías, los portorriqueños disfrutarían de un grado razonable de prosperidad. Para Perkins era una vergüenza el grado de explotación que se padecía en Puerto Rico.

Como fuente hemos empleado el número 2360 de El Socialista. Podemos acudir a nuestro trabajo, “Los inicios del movimiento obrero en Puerto Rico”, El Obrero, (junio de 2019).

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