Socialismo y cooperación en el ámbito rural en Compère-Morel

Historia

Adéodat Compère-Morel (1872-1941) fue un socialista francés, y, al parecer, todo un especialista en política rural dentro de la SFIO. Fue diputado de la Tercera República entre 1909 y 1936, además de director de la L'Encyclopédie socialista. Hemos localizado un texto suyo sobre la relación entre socialismo y cooperación, que se publicó en castellano en agosto de 1929 en las páginas de El Socialista, y queremos rescatar dentro de nuestro objetivo de ahondar en la cuestión del cooperativismo.

 

Compère-Morel quería demostrar con su texto que el socialismo no era ajeno al cooperativismo en el ámbito rural. No olvidemos que era todo un experto en esta materia.

El movimiento cooperativo agrícola habría ocupado siempre la atención de los teóricos del socialismo y de sus propagandistas. El cooperativismo se contemplaba como el período intermedio entre el régimen de producción individual y el régimen de producción social.

El político francés explicaba que desde 1892 el Partido Obrero Francés (recordemos la diversidad organizativa socialista hasta la creación de la SFIO), que tenía un programa agrícola, venía reclamando la creación de asociaciones de trabajadores agrícolas para la compra de abonos, granos, semillas, plantas, etc., y para la venta de sus productos.

En el Congreso de 1908 (imaginamos que ya de la SFIO) el propio Compère-Morel habló de ese período intermedio al afirmar que antes de devolver los bienes a la colectividad una parte importante de los pequeños propietarios rurales pasaría por una etapa transitoria de propiedad, formando cooperativas de producción agrícola. Además, afirmó que las cooperativas agrícolas eran cada día más numerosas en Francia, tanto de crédito agrícola, como para la compra de semillas, abonos, etc. y de producción y venta de productos agrícolas. Pero aunque hablaba del cooperativismo como el paso previo a la socialización, no se hacía mucha ilusión, en realidad, acerca del papel que podían desempeñar las cooperativas desde el punto de vista socialista, aunque creía que merecía atención el desarrollo de este fenómeno, y que era muy útil.

En realidad, Compère era muy realista en relación con el cooperativismo rural, más que otros compañeros suyos franceses o belgas, seguramente porque conocía bien el campo francés.

El problema partía del hecho de estaba convencido de que los pequeños propietarios no pondrían inmediatamente en común sus parcelas de tierra. Eso supondría un grado de conciencia que no tenían aún, pero que se pudiera ir adquiriendo al pasar por organizaciones en que fueran solidarios unos de otros.

Los campesinos eran individualistas, muy celosos de su propiedad, por lo que les era difícil comprender la necesidad de poner en común su tierra, y de romper los cercados.

Eso sí el campesino sí notaba la explotación de los intermediarios, de los comerciantes de abonos, maquinaria, semillas, etc, así como el que compraba sus productos, que le ataba con contratos leoninos. Y, precisamente, ahí estaba la razón de la proliferación de las cooperativas de crédito agrícola y de compra-venta. Pues bien, con el trato con otros campesinos en las operaciones de estas cooperativas iban educándose en este procedimiento, en ir comprendiendo las ventajas del cooperativismo. No se trataría de la propiedad colectiva “social”, pero sí cooperativa, lo que era un progreso, según su opinión.

Hemos consultado el número 6405 de El Socialista de 20 de agosto de 1929.

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