El PSOE y la mujer en la campaña electoral de 1933

Historia

Las elecciones de noviembre de 1933 fueron las primeras en las que las mujeres españolas pudieron ejercer el derecho al voto, gracias al reconocimiento constitucional del mismo. Este hecho provocaría que las formaciones políticas tuvieran que dirigirse a las mujeres para pedir su voto. En la izquierda, además, esta movilización venía precedida por la división en el seno de la misma desde el período de debate constitucional sobre la oportunidad o no de este reconocimiento, entre los que consideraban que la mujer española tendía a las posiciones conservadoras por influencia de la Iglesia, lo que podía perjudicar el asentamiento de la República, y los que, por encima de cualquier otra consideración no querían dilatar más la aprobación de un derecho y deber de justicia e igualdad. En todo caso, había que luchar por el voto femenino.

En realidad, los socialistas españoles ya habían movilizado en el pasado a las mujeres para que fueran agentes electorales con el fin de animar a sus familiares varones para que acudieran a votar a los candidatos del PSOE, en un sentido parecido, aunque mucho más modesto, a lo que hizo el SPD también antes del reconocimiento del sufragio femenino en Alemania. Pero el reconocimiento constitucional en 1931 provocó que ahora la conquista de ese sufragio se convirtiera en un reto como se puso de manifiesto en ese momento en las páginas de El Socialista. En todo caso, aunque veremos una mayor presencia de mujeres socialistas en la campaña electoral, y hasta actos específicamente femeninos, todavía estamos hablando de los inicios en la movilización electoral de la mujer, mucho más destacada en la campaña electoral de 1936.

La Agrupación Socialista de Madrid publicó un comunicado en el periódico socialista el 20 de octubre de 1933 sobre las elecciones, en el que, además de explicar las razones por las que presentaba una candidatura cerrada sin alianzas, y otras cuestiones electorales, se trató la cuestión del voto femenino. Tal importancia se daba al mismo que el texto llevaba por título el siguiente: “Nuestras mujeres darán la victoria a la candidatura socialista de Madrid”. El comunicado quería dejar clara la victoria electoral, a pesar de que parte de la prensa decía que los socialistas estaban “muertos”. Precisamente, se quería vincular la victoria al empuje electoral de las trabajadoras, de las mujeres socialistas. En el texto se afirmaba que muy pocas veces antes se había leído tanto El Socialista en los hogares socialistas. Las mujeres tenían prisa por votar, ellas deseaban, siempre según el texto, dar la victoria al PSOE porque llevaban muchos años “desdeñadas políticamente, ignoradas civilmente”. En todo caso, en el mitin inicial de la campaña en Madrid, donde participaron Indalecio Prieto, Largo Caballero y Fernando de los Ríos no se aludió al voto femenino, ni en el pasquín luego publicado al día siguiente en El Socialista. En este aspecto resalta que hay muy pocas menciones al voto femenino por parte de los oradores en los mítines de toda la campaña, con algunas excepciones, como sería el caso de Andrés Saborit que, en un mitin del Cine Variedades de Madrid a comienzos de noviembre, destacó la importancia de este hecho porque consideraba que el voto femenino iba a ser decisivo en las elecciones. Las derechas tendrían, en su interpretación, su esperanza en dicho voto, pero consideraba que cuando las mujeres sentían las ideas socialistas porque conocían el problema económico no se iban a prestar a ningún juego, y eso era lo que pensaba iban a hacer las mujeres en Madrid y en España.

Lo que sí se hizo fue dar mucho protagonismo a la mujer en las ilustraciones para pedir el voto en El Socialista. La primera de ellas se insertó en el número del 27 de octubre, apareciendo una mujer sonriendo, levantando la mano derecha hacia el símbolo del yunque, el libro y las plumas, propio del PSOE, pudiéndose leer en la parte baja del mismo el siguiente slogan electoral: “¡Mujer! Tu voto debe ser socialista. Por solidaridad con tu marido. Por el futuro de tus hijos”. En otro aparecía una familia afligida por tener la despensa vacía. El slogan se dirigía a la mujer para que recordase el jornal escaso de su marido con el fin de que votase por los socialistas. Estas dos ilustraciones señalarían una estrategia en la que la mujer electora parecía subordinada al marido, pero también es cierto que una parte de las socialistas que participaron en la campaña, como podremos comprobar, dieron otro cariz al asunto, insistiendo en la importancia de los derechos de la mujer alcanzados con la llegada de la República y el concurso de los socialistas. En el PSOE se mantenía, por tanto, parte de la ambivalencia del movimiento obrero socialista, entre un acusado paternalismo, unido a la consideración que las reivindicaciones femeninas debían subordinarse a las generales de la clase obrera, y la reivindicación más propiamente feminista. Por fin, otro de los argumentos electorales empleados tenía que ver con la guerra, apelando a las madres, un recurso que, siendo tradicional en el socialismo español ahora, a pesar de que no había guerra, pero se respiraba el horizonte violento europeo, tenía un sentido electoral femenino que no había podido tener anteriormente.

El primer mitin femenino socialista que tenemos noticia se celebró en el Círculo Socialista del distrito madrileño de Buenavista, muy destacado por la presencia de Margarita Nelken. En el mismo también participó Carmen del Barrio, taquimecanógrafa de profesión, y que fue candidata, además, en esas elecciones por Cuenca, y que pertenecía a la Agrupación Madrileña desde 1931. La oradora explicó la labor realizada por el Partido Socialista desde que se instauró la República, resaltando su lealtad con sus compromisos frente al resto de partidos republicanos. Después se centró más en la importancia del voto femenino.

Victoria Castro, otra de las oradoras participantes del acto, pidió un homenaje por Margarita Nelken, atacada por su labor en favor de los campesinos extremeños. Castro hizo un análisis breve del marxismo y se refirió a Pablo Iglesias. Tenía confianza en el papel que iban a realizar las mujeres en las elecciones y que, en todo caso, los socialistas sabrían parar al fascismo.

Margarita Nelken fue la protagonista indiscutible del mitin, aunque su intervención no tuvo que ver con la importancia del sufragio femenino, sino con la situación política, el papel del Partido Socialista, con alusión concreta a la cuestión de los términos municipales en Extremadura. Su discurso quiso incidir en la gravedad del momento político, planteando una disyuntiva: mirar hacia Italia o hacia Moscú. El Parlamento se había cerrado con alevosía, en su opinón, para terminar por explicar la labor socialista.

La Agrupación Socialista Madrileña organizó un mitin en la Casa del Pueblo el día 27 de octubre, con presencia de Carmen del Barrio, María Martínez Sierra (María Lejárraga) y Margarita Nelken. Presidió Victoriana Castro, en cuya intervención se explicó el significado del acto, siguiendo la costumbre socialista, afirmando que era la primera vez que la mujer podía votar por el esfuerzo de unos hombres y de un Partido. Las mujeres pasaban a ser ya responsables del destino del país.

María Lejárraga planteó que este tipo de actos no eran necesarios para las mujeres obreras porque ellas sabían cuáles eran sus obligaciones, por lo que prefería dirigirse a las mujeres en general. El planteamiento de su discurso tenía que ver con la situación general con un capitalismo que se derrumbaba, en plena crisis y con un evidente aumento del número de parados y paradas. Y justo en ese momento llegaban las mujeres a la política. Las mujeres obreras debían unirse a las de la clase media, que no se daban cuenta que su lugar estaba entre las trabajadoras. Si se acercaba a ellas encontrarían una organización que las defendería, el Partido Socialista.

Margarita Nelken quiso insistir en el daño que habían producido los republicanos a los trabajadores en dos años de República. Por eso, ella quería dirigirse a las mujeres trabajadoras, manuales o intelectuales, del proletariado o de la pequeña burguesía para que viesen que solamente había dos caminos, es decir, marxismo o fascismo, en línea con lo expresado en el anterior mitin en el que participó. Criticó los conceptos de patria y religión, así como el que tenía la burguesía de la familia a cuenta de la crítica que se había hecho de la ley del divorcio. También aludió al conflicto en el que estuvo involucrada en Extremadura de los términos municipales. Solamente quedaba el Partido Socialista con lo realizado en esos dos años de República. El camino era ahora el de la Revolución.

Margarita Nelken participaría en otro mitin en el barrio Tetuán, organizado por la Agrupación Socialista de Chamartín de la Rosa, junto con Rafael Henche y Enrique de Francisco el 6 de noviembre, en el que planteó ideas parecidas a las del mitin anterior, especialmente en relación con la situación extremeña, pero aludiendo también a Casas Viejas, y a su tesis de lo que habían aprendido los socialistas en los dos años de República. Por último, introdujo el tema, que hemos visto en otras intervenciones, del peligro de la compra de votos femeninos por parte de la derecha, pidiendo a las electoras que desconfiasen de las dádivas.

Matilde Huici Navaz de San Martín puede ser considerada una de las protagonistas femeninas socialistas de la campaña electoral, junto con Margarita Nelken. El primer mitin en el que participó tuvo lugar en Valladolid el 30 de octubre, junto con compañeros de la Agrupación Socialista de Valladolid, e Indalecio Prieto, entre otros miembros del Partido Socialista. En su discurso habló de lo realizado por el Partido Socialista en relación con la mujer y sus derechos. Intentó demostrar la importancia de que las mujeres no se dejasen embaucar con promesas electorales de última hora, y que observasen lo que estaba ocurriendo en Italia y Alemania. Huici insistió mucho en la necesidad de seguir luchando y de impedir volver atrás en relación con los derechos conquistados.

El segundo mitin tuvo lugar en la tarde-noche del viernes 10 de noviembre en Madrid. Fue también la única mujer. Esta vez participó junto con Ramón Lamoneda, Jiménez de Asúa y Lucio Martínez. Huici se dirigió especialmente a las mujeres socialistas para señalar la gravedad del momento y la importancia del mismo porque era la primera vez que podían votar.

La mujer española había conseguido unos evidentes avances gracias al Partido Socialista, pero quería dejar claro que no se pedía el voto para el mismo como si se exigiese el pago de una factura. El socialismo pretendía convencer para hacer de cada persona convencida un nuevo propagandista.

Huici creía de que las trabajadoras votarían al PSOE, porque siempre habían sido las que habían sufrido las consecuencias de las luchas emprendidas por sus compañeros.

Uno de los temas en los que más se detuvo fue en criticar la propaganda política de la derecha en la cuestión de la familia. No era cierto que el Partido Socialista fuera enemigo de la misma. Ninguna de las reformas emprendidas iba en esa dirección. Lo que pretendía el divorcio era poner fin a los problemas (“tragedias”) que amargaban las vidas. La Ley de la investigación de la paternidad pretendía ir contra el concepto de familia burguesa que dejaba fuera a los hijos no reconocidos, un asunto que en aquella época era muy importante, dada la existencia de la ilegitimidad, y de cómo las instituciones benéficas tenían que hacerse cargo de esos niños. Huici criticó a las damas de Acción Popular, ya que se opusieron a la tramitación de esta reforma legal porque los niños tenidos fuera del seno familiar no podían entrar en el mismo.

La educación, como apuntábamos más arriba, fue otro eje de su intervención, ensalzando el laicismo de la misma. También habló de la coeducación por ser la forma natural de la educación familiar, criticando a los que veían peligros en la misma.

Huici negó la persecución religiosa. Lo único que se había prohibido había sido el ejercicio de actividades por parte de la Iglesia por las que no pagaba impuestos ni se cumplía en ellas la legislación laboral.

También criticó el concepto que los adversarios políticos tenían de la mujer, y de las obreras, destinadas nada más que para parir hijos.

El último acto socialista femenino se celebró en el Teatro María Guerrero, que tuvo lugar en la tarde del martes 14 de noviembre, pocos días antes de los comicios. El acto fue organizado por la Agrupación Socialista Madrileña, y presidido por Victoriana Herrero Barroso, sindicalista de la Sociedad de Obreras de la Aguja de la UGT, miembro de la Agrupación Femenina Socialista de Madrid desde 1925, además de vocal del Comité de la Agrupación Socialista Madrileña en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera y de la Segunda República.

El mitin contó con tres oradoras, Josefina Carabias, Ángeles Vázquez, y Matilde Huici, su tercera contribución a la campaña. Parte de sus discursos, especialmente de las dos primeras, tuvieron un marcado carácter radical, propio del clima enrarecido de estas elecciones, y del ambiente político de creciente enfrentamiento entre las derechas y las izquierdas.

Josefina Carabias recordó los logros alcanzados para la mujer gracias a la iniciativa socialista. El sentido del acto iba encaminado, según la periodista, a que votar se convirtiera en un acto propagandístico, pero también a que las mujeres contribuyeran a velar por la pureza del sufragio frente a los que ofrecían algo, ya que, en sus palabras si lo hacían era “porque tienen mucho más que defender”, además de aludir a “las brujas de la caverna que van ofreciendo colchones a cambio del voto”.

Aludió a la guerra de Marruecos, y a la labor realizada por los ministros socialistas en materia de educación.

Carabias explicó el significado del voto femenino, que consideraba iba a ser favorable al Partido Socialista. También habló sobre la imposibilidad de vencer a los socialistas gracias al arma de la huelga general. En las elecciones del día 19 se jugaba una cuestión económica, ya que enfrentaba el proletariado y la burguesía. Habría una victoria en las urnas y si no en las calles.

Por enfermedad de Isabel de Palencia intervino, como hemos señalado, Ángeles Vázquez, la menos conocida de las tres oradoras del acto. Vázquez fue mecanógrafa e inspectora de trabajo, miembro de la Asociación de Funcionarios Públicos de la UGT y afiliada a la Agrupación Socialistas de Madrid. Su intervención se centró en considerar que las elecciones eran el momento de responder a la derecha que habría insultado a los socialistas en el Parlamento. Las derechas, siempre según la oradora, solamente se acordaban de las mujeres en ese momento, cuando en el pasado no las dejaron intervenir cuando sus hijos fueron a la guerra de Marruecos. Pero ahora que las mujeres disfrutaban de derechos gracias al Partido Socialista, querían su voto. Ángeles Vázquez también aludió a la cuestión religiosa, y combatió duramente la propaganda política de la derecha. Por fin, se centró en el argumento económico, uno de los más empleados por los socialistas, en la lucha política. En este sentido aludió a la importancia de las reformas emprendidas por Largo Caballero como ministro de Trabajo.

Por fin, Matilde Huici realizó un discurso más templado, muy relacionado con su lucha por los derechos de la mujer. Expresó la importancia de esos derechos recogidos en la Constitución de 1931 en un ejercicio de memoria. También aludió a la reforma del Código Civil, a la personalidad jurídica alcanzada para la mujer con sus derivaciones sobre el matrimonio civil, el divorcio, la investigación de la paternidad y sobre el derecho del voto, que no podía haber sido aprobado sin los socialistas. Como experta que era se demoró en las reformas legislativas de signo jurídico, especialmente en la del matrimonio civil, una conquista histórica. También aludió a la educación, y a cómo todos estos cambios no eran antirreligiosos, aunque criticó a los enemigos de la enseñanza laica, recordando que la República no impedía la enseñanza religiosa.

Hemos trabajado con el periódico El Socialista, desde mediados del mes de octubre al 19 de noviembre de 1933. Por otro lado, recomendamos la lectura de la obra de Rosa María Capel, El sufragio femenino en la 2ª República Española (1975). También son interesantes, Geraldine Scanlon, La polémica feminista en la España contemporánea (1868-1974), (1986); y Raquel Vázquez Ramil, La mujer en la II República, (2014).

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