El segundo Congreso de la UGT y el mitin en el Círculo Federalista (1890)

Historia

El II Congreso de la UGT se celebró en Vilanova i la Geltrú en el otoño de 1890. Comenzó el día 31 de octubre y tuvo cuatro sesiones más un mitin celebrado el 2 de noviembre. El Socialista resumió sus sesiones. A través del periódico obrero haremos un seguimiento del mismo.

El número de delegados fue de 22, que representaban a 60 Sociedades Obreras y Federaciones, como la Tipográfica, cuyos miembros eran, en total 6.000 trabajadores. Once Sociedades manifestaron que no podían enviar representantes, pero que se adherían a los acuerdos que se tomasen.

Entre los delegados estarían, entre otros, Pablo Iglesias, Antonio García Quejido, Saturnino González, Gaspar Camarasa, Antonio Torruella, Segismundo Vila, Salvador Cervera, Domingo Galo, Juan Alarí, o José Ferraté.

En el Congreso se aprobaron distintas resoluciones. En primer lugar, se aprobó la labor del Comité Nacional, aceptando con ligeras variaciones las reformas estatutarias propuestas por el mismo. En segundo lugar, se decidió que la UGT participase en la manifestación obrera del Primero de Mayo, debiendo verificarse ese día donde fuera posible, y donde no, el primer día festivo posterior a la fecha.

Se aceptaron dos propuestas urgentes del Comité. La primera se refería a la autorización que se pedía para emprender una campaña de propaganda, y para ello las Sociedades Obreras debían colaborar económicamente en la medida de sus posibilidades. En la segunda se pedía que el Comité y las Sociedades Obreras trabajasen para que en el próximo Congreso se acordase el inicio de una campaña de mejora de las condiciones de trabajo en relación con la jornada laboral. Creemos que esta cuestión se enmarcaba en la campaña internacional del movimiento obrero por la jornada de ocho horas. Ese Congreso se debía celebrar en Málaga. Por su parte, Barcelona sería la sede del Comité Nacional de la UGT.

Los representantes de las Sociedades Obreras dieron cuenta de la situación en la que se encontraban sus organizaciones. Al parecer, se llegó a una conclusión que podríamos calificar de ambivalente, en relación con el primer primero de mayo. Si, por un lado, se detectaba un fortalecimiento de la organización y de la conciencia (“espíritu”) de clase, por otro, la huelga realizada a raíz de aquel movimiento había perjudicado a las Sociedades Obreras.

El domingo día 2 tuvo lugar el mitin de propaganda en el Centro Federalista. Fue presidido por Riumbau, Bernat y Santangini, miembros de la Comisión organizadora de Vilanova i la Geltrú. El mitin tiene su importancia porque allí se explicaron algunas cuestiones fundamentales que definieron desde el principio a la UGT, como veremos en los discursos de García Quejido y de Iglesias. García Quejido, primer presidente de la UGT, insistió en la importancia de una organización como la Unión General de Trabajadores porque se mancomunaban los esfuerzos y se podían preparar los medios necesarios en la lucha con los patronos, se pueda resistir, y mejorar las condiciones de trabajo.

La idea de unión no era nueva, ni pertenecía a la UGT, según su opinión. García Quejido realizó un rápido repaso histórico reciente sobre la Internacional, el Congreso Obrero de 1882 en Barcelona, donde no terminara de cuajar en aquella reunión, pero sí en el Congreso fundacional de la UGT, celebrado en el verano de 1888 también en Barcelona. La unión, la organización, principios básicos en el movimiento obrero socialista, y que vemos desde sus inicios en palabras de su primer presidente. Los dos objetivos fundamentales de la UGT eran, desde la unión, defender los intereses del trabajo y disminuir la explotación que sufrían los trabajadores.

En esa misma línea de valoración de la unión estuvo el discurso de B. Martín Rodríguez, frente al poder de los patronos.

Pablo Iglesias cerró el acto centrándose en las virtudes de la organización y también de la unión, temas por los que tanto trabajó el líder de las dos organizaciones socialistas, vinculándolo al de las huelgas, otro puntal básico de su pensamiento hasta el final de sus días. En ese momento se había acabado la etapa del movimiento obrero que denominaba de “sentimiento”, y se entraba en la de la “reflexión”. En la primera fase las huelgas se realizaban como respuesta al agravio o prejuicio realizado por el patrón sobre los trabajadores, pero sin fijarse en si se podían ganar o no. En el segundo se hacía necesario un análisis, la reflexión en la lucha obrera para verificar si la huelga pudiera vencer. Este cambio no era producto exclusivamente de la mayor conciencia obrera, sino de la propia evolución del capitalismo. Otra vez, la unión y la organización, y un concepto de huelga que entraría en colisión con el defendido por el anarcosindicalismo.

La lucha económica, explicaba Pablo Iglesias, tenía una clara dimensión política en muchos casos, porque en infinidad de conflictos había que enfrentarse también a las fuerzas que desplegaba el poder político en defensa de los patronos. Pero, además, la UGT estaría llamada, en ocasiones, a realizar campañas políticas para reclamar al Estado la aprobación de leyes y reformas favorables para los trabajadores.

La reseña del Congreso y del mitin se puede consultar en el número 245 de El Socialista. También se puede consultar el Diccionario Biográfico del Socialismo Español para ahondar en las biografías de algunos de los protagonistas. Podemos consultar la obra de Martín Nájera, A., y González Quintana, A, Fuentes para la Historia de la Unión General de Trabajadores, Madrid, (1988). Por fin, es imprescindible acudir al primer tomo de la Historia de la UGT, escrito por Santiago Castillo, también coordinador de toda la obra, y que vio la luz en 1998.

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