Claudina García y la presencia femenina en el XI Congreso Socialista

Historia

Claudina García Pérez (1889-1968), bordadora, recién ingresada en ese verano en la Agrupación Femenina Socialista de Madrid, y una de las mujeres sindicalistas más activas de toda la Historia de la UGT, publicó en El Socialista un artículo donde constataba el escasísimo papel que la mujer tenía en la organización socialista a raíz del XI Congreso del PSOE de 1918.

Su texto lleva el significativo título de “¡Solo tres mujeres!”. Claudina García estaba asistiendo entusiasmada a las sesiones del Congreso socialista donde se trataban cuestiones que consideraba fundamentales como las dificultades que afectaban a la vida del proletariado, el programa agrario, los problemas internacionales, nacionales, políticos, económicos, etc.., pero había algo que entristecía a la articulista, y no era otra cosa que la muy minoritaria presencia femenina, ya que solamente actuaban tres mujeres en este órgano fundamental del Partido Socialista: una pertenecía al Comité Nacional, una segunda a su Agrupación Femenina, y por fin, una tercera que representaba a los agricultores toledanos. Eran muy pocas mujeres para una reunión tan importante, opinaba Claudina García, sentimiento que había compartido con sus compañeras que, como ella, asistían de invitadas.

Claudina García se preguntaba en el artículo sobre si no había mujeres que sintiera el impulso de la rebelión contra los opresores, cuando con ellas era más dura la opresión. Había dos argumentos para contestar a la sindicalista: el egoísmo masculino al olvidarse de las mujeres mientras se ilustraban y se preparaban para la lucha, y que había muy pocas mujeres que supieran ocuparse de estos asuntos, por lo que no eran elegidas como delegadas para asistir a los Congresos del Partido. Nuestra protagonista se rebelaba contra esta situación. La emancipación de la mujer no podía ser solamente obra de los hombres, sino de todas las mujeres.

Claudina García esperaba mucho de las tres delegadas, y estaba segura que cumplirían con su deber, pero pensaba que no debían estar solas en la tarea. Por eso, el objetivo del artículo no solamente venía a ser una denuncia, sino que pretendía ser una llamada a la conciencia de las mujeres socialistas para que defendieran sus derechos.

Este ejercicio de conciencia de Claudina García ejemplifica muy bien la ambivalente cuestión de la mujer en esos momentos del PSOE. Todavía se encontraba en una situación muy relegada en el seno del socialismo español, todavía presa de los prejuicios y paternalismos propios de amplios sectores del movimiento obrero, pero también es cierto que ya se habían creado los Grupos o Agrupaciones femeninas socialistas, y las Juventudes también dedicaban atención a su lucha, encontrándonos en vísperas de una década, la de los años veinte, en la que se vivió un evidente impulso de la mujer en el Partido Socialista. Importante nos parece que, en primera página, el órgano de prensa socialista español, incluyera esta columna.

Hemos consultado el número 3410 de El Socialista. Por otro lado, debemos citar los trabajos de Marta Bizcarrondo, “Los orígenes del feminismo socialista en España”, en V.V.A.A., La mujer en la Historia de España (siglos XVI-XX), Madrid, 1994, pp. 137-158; y de Rosa María Capel, “Mujer y Socialismo (1848-1939)” en Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, nº 7, (2008), pp. 101-122. Por fin, sobre Claudina García recomendamos la consulta del Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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