Los socialistas españoles y el patriotismo en 1913

Historia

En el año 1913 los socialistas dedicaron mucha atención a las cuestiones relativas al patriotismo y al ejército. Ya hemos tratado algo de estas cuestiones, especialmente las relacionadas con lo militar en un trabajo anterior en este periódico. Pues bien, en abril de ese año, coincidiendo con la jura de bandera de los reclutas, se publicaron sendos artículos en El Socialista, que condensaban la opinión socialista (“fijando actitudes” se decía en la portada del periódico), tanto sobre el patriotismo, como sobre el ejército. Nos acercamos a la primera cuestión en el presente artículo. Los socialistas querían ofrecer a la opinión pública su concepción sobre la patria.

Se partía del internacionalismo propio del socialismo y su rechazo a la división de fronteras, y se partía también, aludiendo a Cristo, a que todos los hombres eran hermanos. Ante los conflictos entre países se optaba por un análisis sosegado superando la concepción, calificada de aberrante, de considerar que el país propio tenía siempre razón en un conflicto por el hecho de ser el tuyo. Se defendía una lectura de la Historia sin prejuicios, evitando lo que se señalaba como “glorias de oropel”, pero también contra las calumnias de “enemigos apasionados”.

No podría haber un socialismo español, otro noruego, o ruso, blanco, o negro, y otro amarillo. Si fuera así fallaría su principio fundamental, el materialismo económico. El socialismo no era localista, sino universal, abrazaría a la sociedad en su conjunto porque también era general el capitalismo. En todas partes había una clase explotadora y otra explotada. En este sentido se aludía a la Iglesia Católica por las semejanzas y diferencias con el socialismo. Ambos proclamaban la universalidad de sus doctrinas, pero la Iglesia no dudaba a la hora de que católicos de países enemigos se enzarzaran en guerras.

Pero el socialismo era patriota porque los socialistas amaban el país donde habían nacido, defendiendo el hecho de que luchaban por su progreso y prosperidad, pero entendido como país en general, no según el concepto clásico que se tenía del mismo, y que no era otro que el de la clase que explotaba y se enriquecía a costa de la otra. Se era patriota pero no como los que habían ensangrentado el país con guerras civiles (seguramente el artículo debía referirse a las guerras carlistas del siglo anterior), ni como los que intentaban en el presente empequeñecer al país llevándolo a “tiempos de fanatismos y tiranías”, en alusión, seguramente a la crisis del sistema político y al más concreto de la intensa polémica que se estaba viviendo sobre la libertad religiosa en la escuela en esa primavera. Se era patriota pero no cómo los que se enriquecían envueltos en la bandera, y habían obtenido para sí las riquezas del país, viendo sin inmutarse el padecimiento de los que tenían que emigrar o a los que se quedaban sufriendo escasez.

Así pues, los socialistas contraponían dos conceptos de patriotismo, uno basado en la hipocresía y otro en el progreso general del país y de sus habitantes.

El trabajo se publicó en el número del 13 de abril de 1913 de El Socialista, número 1420.

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