Razones para ser socialista: el testimonio de Manuel Cordero

Historia

Manuel Cordero Pérez (1885-1941) fue un panadero gallego, hijo de labradores de un pueblo de Lugo, que tuvo un papel fundamental en la UGT y en el PSOE, dedicando su vida hasta su muerte en Argentina a la causa socialista, llegando a ser concejal de Madrid, miembro del Instituto de Reformas Sociales, diputado por Madrid, presidente del Sindicato de Artes Blancas de Madrid y de la Federación Nacional de Panaderos y miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE.

 

Pues bien, en noviembre de 1931 fue entrevistado por El Socialista sobre su compromiso socialista y sobre la realidad política que se vivía en esos primeros meses de la República.

Pero aquí nos interesa su explicación de cómo comenzó su compromiso, de lo que le hizo abrazar la causa socialista. Periódicamente, dialogamos con personajes históricos sobre las razones que les motivó a comprometerse, un asunto por el que tenemos un gran interés.

Manuel Cordero fue preguntado en qué momento comenzó su vida sindical y política. Lo hizo a los diecinueve años, aludiendo a que en ese momento había una gran emoción republicana en el país, es decir, se referiría al comienzo del siglo XX, en la mayoría de edad de Alfonso XIII y después del Desastre del 98, el primer momento de crisis de la Restauración. Nos parece significativo que aludiera a esa cuestión republicana, y lo interpretamos por el momento en el que se le hizo la entrevista, ya proclamada en abril la República. En todo caso, expresó que en ese contexto de juventud se encontraba el socialismo (recordemos que todavía el socialismo español tenía una postura oficial claramente contraria a las fuerzas republicanas por considerar que eran burguesas, y el fue muy crítico con la Conjunción Republicano-Socialista), pero que era todavía una fuerza naciente, en una especie de “época heroica”. Además, aludió a que en ese momento los socialistas eran objeto de mofa por parte de los “plumíferos y sociólogos burgueses”. El socialismo solamente contaba en Madrid con un centro en la calle de Relatores, 24 y, además, era poco frecuentado.

Lo que más nos interesa se expresaba en la segunda pregunta de la entrevista: ¿qué era lo que más le había influido para convertirse al socialismo?

Confesó que no lo sabía, no podía determinarlo con concreción. No parece que hubiera sido una decisión tomada en un momento dado, y sí a través de un proceso donde primaron los sentimientos. El socialismo había sido siempre para Cordero como una fuerza espiritual, “plena de sentimiento y vibración”, más que un ejercicio de razón, aunque no empleara este concepto y sí el de “fórmulas filosóficas”. Cordero confesaba que siempre se había sentido lleno de “ideales de humanidad y justicia” y que no le preocupaba nada “el rigor del conocimiento”.

Así pues, podía más la emoción. Nunca había comprendido como un hombre podía convertirse en explotador de sus semejantes, y mucho menos como la sociedad podía tolerar esa situación. Por fin, confesaba que la figura de Pablo Iglesias había ejercido una influencia decisiva. Así pues, en Cordero encontramos la justificación basada en el sentimiento para militar en una causa política y sindical, sin olvidar el ejemplo que una figura capital podía ejercer. Seguiremos con estos diálogos y ejercicios.

Hemos trabajado con el número 7107 de El Socialista, del día 19 de noviembre de 1931.

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