Un ejercicio socialista contra la caridad (1912)

Historia

El movimiento obrero siempre fue contrario a la caridad y frente a ella se defendió siempre la igualdad y la solidaridad. En este breve apunte nos hacemos eco de un ejercicio publicado en Vida Socialista, en su número del 6 de octubre de 1912 sobre la caridad, que abunda en lo que exponemos.

 

El texto era contundente desde el principio. La práctica de hacer limosna era execrable y bárbara. El burgués cometía un error dando una limosna pensando que hacía el bien y con ello se creía desligado del compromiso para con sus hermanos por este medio, calificado de miserable, ruin, estúpido, grosero y el más pobre de los que pudieran ser realizados con el fin de mejorar el reparto de las riquezas. Porque nada de lo que teníamos sería nuestro. No se daba verdaderamente sino cuando se daba nuestro trabajo. Eso era calificado de magnífica ofrenda porque enriquecía tanto al que lo daba como a la comunidad. Los pobres serían nuestra propia obra. El orgullo y la iniquidad habían engendrado la pobreza, fruto maldito de los vicios y las injusticias. La limosna no solo era un insulto y una bajeza para quien la recibía, sino era un motivo de insano orgullo para el que la otorgaba. Una cuestión era la ayuda, pero fraternal y solidaria, pero otra muy distinta la limosna y la caridad.

El artículo cargaba contra las señoras que de buena fe creían hacer el bien, pero debían desengañarse porque era una tarea inútil e impotente. De ese modo no se podía extirpar la miseria.

Lo que el pobre necesitaba era dejar atrás la miseria, no recibir limosna, sino alcanzar la equidad. La verdadera caridad consistía no en dar limosna al pobre, sino en no robarle el producto de su trabajo.

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