La UGT por el derecho de asociación de los trabajadores carpinteros en 1902

Historia

El Centro de Sociedades Obreras de Madrid (el precedente de la Casa del Pueblo) organizó un gran acto, presidido por Francisco Largo Caballero, en el Teatro Barbieri en los inicios del verano de 1902 para protestar por la decisión de los patronos carpinteros de no contratar trabajadores que estuvieran afiliados, como se podía comprobar en carteles colocados en los talleres. El acto tiene su importancia porque debía ser el inicio de la respuesta socialista contra un hecho que se estaba haciendo general en España.

 

Largo Caballero abrió las intervenciones explicando que el Centro de las Sociedades Obreras había enviado una Comisión al Gobierno Civil para que se procediera contra los patronos que incumplían la ley, pero, al parecer, las autoridades habían considerado lícito el proceder de dichos empresarios. Largo Caballero insistió en la ilegalidad de ese proceder, aludiendo al ejemplo de la Ley del Sufragio, que castigaba a quien coaccionaba a un votante, por lo que parecía igual que se sancionase un acto que impedía la asociación de los obreros.

Ante la respuesta del gobernador se había decidido organizar ese acto de protesta, por su modo de interpretar el derecho de los obreros, pero también para protestar contra los patronos carpinteros, y de reclamar el cumplimiento de la ley.

Otro argumento esgrimido por uno de los intervinientes se basaba en el doble rasero en relación con la ley. Cuando favorecía al obrero no se cumplía, mientras que se aplicaba con todo el rigor cuando dañaba al proletariado, citando algunos ejemplos. También se avisó que los patronos no lograrían su objetivo porque los trabajadores carpinteros resistirían.

En el acto también intervino Pablo Iglesias, que quiso resaltar la importancia de la reunión porque con el misma se quería empezar una campaña en favor del derecho de asociación, que era atacado abiertamente por los patronos porque, siempre según la interpretación del líder, los mismos se habían percatado que los obreros ya no estaban dispuestos a sufrir con resignación como en el pasado la explotación, por lo que intentaban doblegarlos de esta manera. Y citaba ejemplos concretos de lo que estaba pasando en ese momento en distintos lugares como en San Sebastián con los patronos canteros, o lo que hacían los patronos metalúrgicos de Vitoria, y los propietarios de tierras en Teba. Por eso, era importante que se iniciara una campaña general. Vaticinaba que no habría un éxito a corto plazo, pero si la movilización se generalizaba se conseguiría, al final, un cambio de actitud de patronos y autoridades. Pablo Iglesias siempre fue un defensor de la lucha organizada, constante, perseverante. Y eso era, además, porque los trabajadores organizados eran más respetados que en el pasado. Por eso insistía en aumentar la fuerza, en la organización, su gran batalla durante toda su vida.

Iglesias también apostaba por acudir directamente al ministro correspondiente, para que expusiera si el criterio de patronos y autoridades provinciales era el del Gobierno. Si la respuesta era afirmativa estaba justificada la movilización.

Hemos trabajado como fuente con el número 852 de El Socialista, de 4 de julio de 1902.

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