Socialismo y sindicalismo médicos en los inicios de la Segunda República

Historia

Una parte de los médicos, en los inicios de la Segunda República, se movilizó para organizarse en los ámbitos del socialismo y también del sindicalismo ugetista, pudiéndose generar malentendidos entre ambos, cuestión que vamos a intentar abordar, aunque sea, de forma aproximada en este artículo, sin renunciar a seguir profundizando, muy en la línea de nuestra preocupación por las cuestiones sanitarias dentro del movimiento obrero de signo socialista.

 

En los primeros meses del nuevo régimen se produjeron dos procesos paralelos en relación con los médicos de signo progresista. Por una parte, un grupo de facultativos socialistas se pusieron en marcha para organizar una Agrupación filial del PSOE, la Agrupación Nacional de Médicos Socialistas. De forma paralela, e independiente otro grupo de médicos hacían lo propio para reunirse, sin distinción de colores políticos (o, al menos, así se expresaba desde el mismo, puntualización importante, que creemos necesario realizar), con el fin de crear un Sindicato o Sociedad profesional dentro de la UGT. Ambas organizaciones nacieron en el seno de la Casa del Pueblo de Madrid.

Decíamos al principio que esta dualidad podía llevar a recelos porque podría parecer que se invadían campos de acción, pero desde la parte sindical se quería deslindar ambas organizaciones, porque se defendía que perseguían objetivos que, aunque pudieran ser comunes, en favor de la sanidad, tenían otros específicos o distintos.

Así era, la organización sindical aspiraba a reunir a médicos fueran o no socialistas, mientras que la Agrupación dentro del PSOE era, lógicamente, socialista exclusivamente, porque eran militantes del Partido. Esta Agrupación era contemplada desde el punto de vista sindical como una organización con una vital importancia asesora y técnica al servicio del Partido, para preparar y organizar el programa sanitario del mismo, para la defensa de la sanidad pública, y poder atajar los graves problemas sanitarios del país, como eran la elevada mortalidad infantil, la persistencia de la tuberculosis, y para que todos los progresos médicos pudieran llegar a los trabajadores. Los médicos socialistas no luchaban para “su clase” sino en beneficio de todos, en una acción política.

Pues bien, por su parte, los médicos llevaban mucho tiempo aspirando a organizarse como sindicato, pero por un conjunto de causas, no había cristalizado el objetivo. En este sentido, los Colegios médicos no habrían sido útiles, en opinión del sindicalismo ugetista, a la hora de recoger las reivindicaciones de sus colegiados, ni en beneficio del bienestar material de los médicos; de ahí la necesidad de un sindicato. Pero, además, la dejación del Estado en esta materia, la explotación oficial y de las entidades particulares, y una falta de espíritu colectivo habían provocado serios problemas de tipo laboral y salarial.

El Sindicato era, en conclusión, distinto de la Agrupación por su composición, pero, sobre todo, por su función, medios y objetivos. El Sindicato debía luchar por los intereses de clase, de los médicos en cuestiones laborales y salariales, mientras que la Agrupación lo hacía para que el Partido Socialista presentase un programa de sanidad pública en beneficio de los desfavorecidos. Por supuesto, desde el ámbito sindical, que es con el que hemos trabajado, se afirmaba que estas tareas propias de cada organización no eran obstáculos para que ambas organizaciones solidarizasen en acciones conjuntas, y porque ambas luchaban por la justicia social.

Seguiremos con estas materias.

Como fuente hemos empleado el número 6965 de El Socialista. En la hemeroteca de El Obrero el lector encontrará más artículos relativos a esta materia.

 
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