La denuncia socialista sobre los enterramientos “de caridad” en Madrid (1922)

Historia

Los socialistas denunciaron que en el verano de 1922 la Empresa de Pompas Fúnebres que actuaba en la capital de España había suspendido los enterramientos de personas sin recursos, o como se denominaban en aquella época, de “caridad”. No tenemos datos, pero imaginamos que afectaba a muchos difuntos, habida cuenta del nivel de vida de la época, en plena crisis económica y social de la posguerra mundial.

 

Al parecer, esta Empresa llevaba un tiempo amenazando al Ayuntamiento de Madrid con tomar esta medida porque aducía que no se les pagaba lo acordado para atender este servicio. Los socialistas reconocían, en este sentido, que la Empresa tenía razón, pero también recordaban en su denuncia pública que debía al Municipio en concepto de impuestos por más de tres años la cifra de un millón de pesetas.

Los socialistas consideraban que la Empresa de Pompas Fúnebres estaba llevando a cabo un acto de inhumanidad, faltando a una de las cláusulas del convenio que tenía con el Consistorio municipal, por la que se obligaba a prestar este servicio hasta que el Municipio resolviera el procedimiento de esta clase de enterramientos. Había que exigir, por lo tanto, responsabilidades jurídicas.

Esta situación era fruto de los defensores que estas Empresas tan poderosas, tenían en los organismos públicos, y que les permitían burlarse de los ciudadanos.

Ese era el primer problema que se denunciaba, pero, en realidad, no era el más grave. Lo más peligroso eran las derivaciones sanitarias evidentes. Al parecer, el Ayuntamiento había declarado que no las habría porque se prestaría este servicio, es decir, enterrar a las personas sin recursos. Los socialistas desconfiaban de esta afirmación.

Los socialistas pretendían que la ciudadanía se enterase de que esta cuestión ya había sido tratada hasta dos veces en el Ayuntamiento. Al parecer, se había pretendido arrendar este servicio concreto a un particular, pero el trabajo de la minoría socialista había conseguido que el servicio se municipalizara, el objetivo que siempre persiguió con casi todos los servicios que debía prestar el Municipio. Pero nada se había hecho. ¿Por qué?

Por eso, se pedía, desde las páginas de El Socialista que el alcalde se tomara interés en este asunto. Los peligros sanitarios eran muy grandes porque se afirmaba que no había vehículos suficientes para conducir los cadáveres al cementerio.

El 18 de julio se reunió la ponencia municipal encargada de estudiar el sistema de municipalización del servicio de enterramiento. En la misma estuvo el socialista Saborit. Acudieron, a petición de este concejal, los técnicos sanitarios del Ayuntamiento. Además, consiguió que se le encargase al letrado asesor y director del Laboratorio Municipal que redactase un proyecto de la municipalización de todos los servicios de Pompas fúnebres, con el fin de que el Municipio construyese todo lo que hiciera falta y formalizarse, con este fin, un empréstito.

Los socialistas afirmaban que, aunque en el Ayuntamiento se había acordado municipalizar el servicio de Pompas Fúnebres, estaban seguros de que terminarían surgiendo defensores del monopolio existente. Por eso llamaban la atención de los trabajadores para que estuvieran alerta sobre si se preparaba otro escándalo municipal si no se producía la municipalización.

Por su parte, el alcalde, el conde de Valle Suchil había declarado públicamente que no había un problema en relación con los enterramientos de “caridad”, porque se calculaba una media de seis enterramientos por día. Además, explicó que se habían habilitado unos carros del Laboratorio Municipal, y si la Empresa se decidía a llevar a cabo su amenaza, porque hasta el momento solamente había sido, en su opinión, eso, una amenaza, en cuestión de horas el Ayuntamiento se incautaría de los coches que le pertenecían. Pero los socialistas, sin negar la buena voluntad del alcalde, consideraban que el problema era real, con una mortalidad en Madrid, sensiblemente superior al del resto de capitales europeas.

Seguiremos investigando sobre esta materia.

Hemos trabajado con los números 4192, 4193 y 4194 de El Socialista del mes de julio de 1922.

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