Largo Caballero: los labradores y el socialismo
“El socialismo no irá contra la propiedad adquirida con el esfuerzo propio, sino contra la obtenida con el trabajo ajeno.”
“El socialismo no irá contra la propiedad adquirida con el esfuerzo propio, sino contra la obtenida con el trabajo ajeno.”
Las cuestiones de la higiene y la sanidad fueron preocupación constante del socialismo español desde sus inicios, pero desde una perspectiva distinta a la que los higienistas plantearon ante el evidente problema que había aparecido con los profundos cambios socioeconómicos producidos por el complejo proceso de industrialización y crecimiento urbano.
En noviembre de 1891 se produjo un ingreso de trabajadoras en la Agrupación Socialista Madrileña, aunque, al parecer, ya había mujeres militantes en la misma.
El referéndum es un procedimiento por el que se somete al voto popular leyes o actos administrativos para ser ratificados. En teoría se trata de un mecanismo de la democracia directa y es un complemento de la democracia representativa. Pero también es empleado por las dictaduras para otros fines.
En la Casa del Pueblo de Valladolid existió una Universidad Popular, creada y dirigida por las Sociedades Obreras. El objetivo de su fundación fue la de que los trabajadores adquiriesen “una cultura escogida” que les proporcionase conocimientos útiles en distintos aspectos relacionados con su vida.
El esfuerzo para reconstruir las regiones devastadas por la Gran Guerra en el norte y este de Francia fue de tal calibre que hizo falta recurrir a mano de obra extranjera. Eso motivó que el movimiento obrero francés e internacional se movilizase en el otoño de 1922 porque las condiciones de trabajo no parecían muy adecuadas.
En el otoño de 1926 el periódico socialista publicó una serie de artículos para dar a conocer la situación laboral y salarial del personal que trabajaba en el Metro madrileño para denunciar, en consecuencia, cómo se encontraban los trabajadores y trabajadoras.
Activo socialista en Baracaldo, ugetista, concejal y alcalde, tendría un destacado protagonismo en la Revolución de Octubre y en la propia Guerra Civil en distintas responsabilidades. En Almería, como gobernador civil, se destacó por sus acciones represivas. No cejó en su compromiso en el exilio, dentro del sector afín a Negrín y trabajando especialmente en los contactos con el interior.
En 1922 se celebró el XV Congreso de la UGT. En dicho Congreso se tomó la decisión de emprender una campaña de propaganda para reclamar al “poder público” que ordenase por ley el abaratamiento de las viviendas.
Los socialistas trataron en numerosas ocasiones sobre la mendicidad, criticando la generalización del fenómeno, especialmente en las grandes ciudades o las medidas que se tomaban para intentar paliarlo, además de plantear alternativas. Cuando entraban en las instituciones municipales planteaban cambios y algunas veces consiguieron avances.
José Botaya Montori fue un socialista aragonés, alcalde de Biel en la provincia de Zaragoza, participando en la guerra.
Julián Besteiro opinó en el otoño de 1925 en La Libertad (luego se publicó el artículo en El Socialista) sobre la Sociedad de Naciones, en un momento, todo hay que decirlo, de cierta mejoría de las relaciones internacionales en el complejo período de entreguerras, que supone un ejercicio de realismo crítico que queremos compartir en estas páginas de El Obrero.
Durante los años veinte se produjeron muchos análisis, debates y estudios tanto en el seno del movimiento obrero como en el ámbito empresarial y, especialmente, en la OIT sobre la adopción de cambios en el trabajo con vistas a que fuera más racional, con métodos científicos con el fin de asegurar el aumento de su rendimiento de la mano de obra, pero también para mejorar las condiciones laborales y salariales.
Pablo Iglesias clamó en un artículo de El Socialista de septiembre de 1922 contra las diversiones reales aquel verano, considerando que era incomprensible que se produjeran frente a los males que padecía en un país que estaba gastando grandes cantidades de dinero y perdiendo miles de vidas en la Guerra de Marruecos.
Queremos ofrecer una visión crítica y dura de la situación de los médicos rurales en la España de 1910 de la mano del doctor Martín Hurtado que, desde Cantalejo (Segovia), escribió un artículo en el verano de 1910 en Vida Socialista. Y es una visión llena de conciencia de clase, porque el autor consideraba que los médicos rurales pertenecían al proletariado.
En vísperas del profundo cambio que se produjo en China con el fin de la larguísima era imperial para pasar a ser una República en 1912, es decir, en momentos de fuerte efervescencia política y social las mujeres chinas también se pusieron en marcha por su emancipación.
Caridad Alcón (1888-1968) fue una mujer que no es muy conocida del público en general, pero que es imprescindible en la historia del feminismo de signo anarquista en nuestro país. Los interesados en profundizar en su figura tienen disponible con facilidad por encontrarse en la red, una magnífica biografía, por la documentación que maneja, de Manuel Almisas Albéndiz, “Caridad Alcón, anarquista y pionera del feminismo”.
Uno de los aspectos que pueden ayudarnos a comprender las dificultades contra las que tuvieron que luchar los ilustrados para fomentar el plantío de árboles en el siglo XVIII, estaría en la oposición que encontraron en algunos de los sectores del campo español. En este sentido, ya Sarrailh nos relató en su clásica obra sobre este período la cuestión de las rutinas, ignorancias y supersticiones contra las que tuvieron que se toparon los interesados en plantear cambios. Con la perspectiva del tiempo, podemos contemplar a aquella minoría de hombres y, también de mujeres, como un conjunto de individuos con fuertes impedimentos que hicieron fracasar sus intentos de modernizar el país, sin olvidar, claro está, sus propias contradicciones, pero, quizás, éstas se han exagerado en demasía y no valoramos en la historiografía española la importancia de la fuerza de los enemigos de la Razón. Si por un lado terminaron por colisionar con los intereses de los estamentos privilegiados, no cabe duda de que por otro lado, la nula formación de la mayor parte de la población y, sobre todo, del campesinado, no fue un obstáculo baladí. Este modesto trabajo trata precisamente de esta última cuestión, a través de las iniciativas de dos vecinos inquietos en el Yepes de finales del reinado de Carlos III, en sus intentos de fomentar el plantío de árboles.
Manuel Suárez Castro fue maestro de obras y cantero, naciendo en Ourense, aunque no se sabe muy bien si en 1890 o 1892. Nació en el seno de una familia modesta pero con un gran espíritu por aprender. Su primera mujer, Consuelo Destar, murió en la epidemia de gripe de 1918 dejándole una hija. Después se casó con Celidonia Bretaña con quien tuvo tres hijos más. En el año 1913 le vemos militando en las Juventudes Socialistas de Ourense, además de pertenecer al Centro de Sociedades Obreras. Es corresponsal de "El Socialista", e inicia una intensa correspondencia con Pablo Iglesias. El padre del socialismo español ejerció una gran influencia en nuestro protagonista. Suárez fue un moderado dentro del partido, "pablista" o "pietrista", para algunos autores.
El Partido Socialista Unitario o PSU se formó en 1922 como una escisión de signo reformista del Partido Socialista Italiano, de la mano de dos destacados líderes, Filippo Turati y Giacomo Matteotti, después de haber sido expulsados. Matteotti se destacó después de las elecciones del 6 de abril de 1924 por criticar con dureza la forma en la que se habían desarrollado las mismas en medio del terror fascista. Eso provocaría que fuera asesinado en junio de 1924, suponiendo un antes y después en el ascenso y consolidación del fascismo en Italia, con la retirada del Aventino y el fin de los partidos políticos y la democracia.
Pueblonuevo del Terrible fue un municipio cordobés, que existió como tal entre 1894 y 1927, vinculado fundamentalmente a la actividad minera, llegando a contar con unos veinte mil habitantes. La población antigua forma parte desde 1927 del municipio de Peñarroya-Pueblonuevo.
Angélica Balabanova (1878-1965) fue una intensa socialista y comunista ucraniana, que desarrolló su vida en Italia. Al instalarse en Roma, después de pasar por Bruselas, comenzó a organizar a las trabajadoras textiles e ingresó en el Partido Socialista Italiano en el año 1900. Escribió en Avanti!, y se relacionó con los principales líderes socialistas italianos. También tendría relaciones internacionales con Clara Zetkin. Fue una intensa crítica de la guerra al estallar la Primera Guerra Mundial, enfrentándose a Mussolini. En esa época se dedicó, además, a difundir las ideas de Trotski en Italia. Luego pasó a residir en Suecia. En 1917 se decidió por la causa comunista, viajando a Rusia, pero en los comienzos de los años veinte criticó la represión, por lo que decidió regresar a Italia, aunque con el triunfo del fascismo tuvo que huir a Suiza, viajando por París y Estados Unidos. Al terminar la Segunda Guerra Mundial regresaría a Italia, luchando contra la alianza entre socialistas y comunistas.
La principal actividad económica en el Antiguo Régimen era la agricultura. La mayoría de la población vivía y trabajaba en el campo. De la tierra se obtenía la mayor parte de la riqueza, aunque los rendimientos económicos fueran muy bajos y la producción estuviera sujeta a las crisis de subsistencia, un asunto que ya hemos estudiado en El Obrero. El retraso técnico era evidente, con predominio de aperos arcaicos, como arados antiguos tirados por el ser humano o animales, así como, con sistemas de cultivo con barbechos improductivos (hacer descansar cada año a una parte de la tierra, los conocidos como “cultivos de año y vez”), y con una fuerte dependencia de la climatología. En este sentido, es importante destacar que el siglo XVII fue especialmente frío y esto influyó, evidentemente en la agricultura.
El socialista de Amberes Henri de Man (1885-1953) fue un personaje polémico en el seno del socialismo belga. Fue el autor del planismo en el período de entreguerras, el conocido como “Plan de Man”, que adoptó el Partido Obrero Belga en 1933. Consistía en la defensa de la planificación como instrumento modificador de la sociedad, y que inspiró tanto a comunistas y socialistas como al fascismo y al ámbito democristiano, así como en los planes de la reconstrucción francesa después de la Segunda Guerra Mundial. Pero esa parte no es la que generaría polémica en torno a Man. En la segunda mitad de los años treinta hasta 1940 desempeñó importantes responsabilidades ministeriales en Bélgica, llegando a ser viceprimer ministro entre 1939 y 1940. Pero el problema surgió cuando decidió colaborar en la ocupación nazi del país, disolviendo el POB en 1940 con su idea del fin de la democracia. En todo caso, se desengañó pronto y en 1941 se exilió en Saboya. Fue condenado in absentia a veinte años de prisión, muriendo en un extraño accidente de tráfico en Suiza con su esposa en junio de 1953, siendo posiblemente un suicidio.
Como hemos defendido en varias ocasiones los años veinte fueron una época de clara expansión del feminismo socialista dentro de las principales formaciones políticas socialistas europeas y en el nivel internacional reuniéndose en Congresos propios paralelos a los de la Internacional Socialista. En El Obrero existe ya un nutrido corpus de artículos al respecto de este autor, y a la hemeroteca nos remitimos.